Arcade Fire (13-07-11) y Los Planetas (15-07-11)

Dos conciertos en tres días. El del miércoles, frente al Guggenheim, de un grupo que hacía años que quería ver en directo (Arcade Fire). El del viernes, gratuito, de un grupo que he visto decenas de veces en directo (Los Planetas). Los dos mejores discos de 2010 para los oyentes de Disco Grande.

Excitación es la palabra que viene a la mente, pero no es la más adecuada.



El setlist de los canadienses es tremendo, es muy difícil hacer el ridículo si tienes un puñado de temas como Wake up, No cars go, Ready to start... y frente a varios miles de personas entregadas desde el minuto cero (no entiendo cómo la gente chilla como un cerdo en San Martín cuando salen al escenario y simplemente dicen "hola"), el resultado invariablemente ha de ser rotundo éxito.


Me impresionó la presencia física de Will Butler, con su corte de pelo a lo Iñaki Anasagasti versión fake-mormón, con aires de Biff Tunen (el malo de Regreso al futuro). Se come el escenario, el tipo; tiene aspecto y actitud de músico, no lo imagino trabajando como limpiador de pozos negros, por decir algo. Su mujer, ejemplo claro de lo dañino que es el cardado ochentero, es más normal, te la puedes encontrar comprando acelgas en cualquier mercado.




Buena fiesta se marcaron. Exactamente hora y media, fue lo malo. También es cierto que el sonido rebotaba en el museo, pero si te ponías totalmente frente al escenario, apenas se notaba. Ganas de repetir.



Y ayer, Los Planetas. A falta de diez minutos para el comienzo, escaseaba el público. Cuando se subieron al escenario, se llenó. Cuando tocaron Segundo premio, aquello se hundió. Actualmente estructuran los conciertos con una primera parte de artista desgarrado, con los temas aflamencados que, aunque cuentan con joyas como Ya no me asomo a la reja, Señora de las alturas o Romance de Juan de Osuna, dejan a la mayoría más bien fríos.


Pero ¡ay! cuando comienzan Santos que yo te pinte, Rey sombra (a-co-jo-nan-te), Un buen día, Pesadilla en el parque de atracciones y El Tema (Segundo premio) aquello se viene abajo. Llevan casi veinte años en esto, pero entre el público vi gente que tiene un par de años más que su trayectoria y que se sabían el repertorio. El miércoles, con Arcade Fire, me llamó la atención que la edad media de los asistentes estaba cerca de los 40. También puede influir el hecho de que los canadienses costaban unos 40 euros y los granadinos cero (0) euros.




Como incondicional de ambos que soy, ahora mismo sigo sonriendo.

Y la semana que viene, The pains of being pure at heart.

La vida también me sonríe.


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