El 25 de agosto de 2005 la cadena estadounidense
HBO emitió el último capítulo -un especial de 75 minutos- de la quinta temporada. En España, en Febrero de 2006 se ha emitido el último capítulo de... la cuarta temporada. En el mejor de los casos, especulan por ahí que a finales de Abril podrían emitir la última temporada en
La 2, en un horario estelar de los suyos, eso sí. Y es que,
Six feet under es una de las series peor programadas en la historia de la televisión en este país (sólo sale mejor parada cuando se la compara con Doctor en Alaska). Como siempre, tenemos lo que merecemos.
El piloto de la serie te describe una familia extravagante:
Nathaniel Fischer muere en accidente de coche. Su hijo
Nate (que se marchó de casa muy joven) vuelve para el entierro, encontrándose a su hermano
David que a duras penas oculta su homosexualidad, a su hermana
Claire con amistades peligrosillas y su madre
Ruth que lo único que sabe hacer es.. ser esposa (y encima, adúltera). Además, hay que añadir que el funeral se celebrará en su propia casa, ya que la familia regenta una funeraria. En este punto, hay que recordar que en los USA, las funerarias no son exactamente como las de aquí; las yankis te aliñan una ceremonia a la carta : tipo de ataúd, música, religión y religioso que se encarga del evento.. hasta ‘prepararan’ el cadáver para cuerpo presente.
Básicamente, el protagonista de la serie es Nate, un tipo poco amigo de los compromisos y las relaciones duraderas, que encuentra en
Brenda Chenowith (mi personaje favorito) al presunto amor de su vida. Ésta, fue una niña prodigio con una infancia destrozada por unos padres psiquiatras que la sometían (junto a su hermano) a jueguecitos psicológicos con sus amigotes, influenciando -como todo buen
freudiano sabe- en su conducta sexual adulta. Tambien es cierto que puede considerarse afortunada teniendo en cuenta cómo ha acabado su hermano
Billy, un artista bipolar con tendencia a olvidarse de tomar su medicación…
Mientras, en la casa, se suceden las disputas de Claire con el mundo y con su madre; ésta, con sus múltiples parejas tras la muerte de Nathaniel, comienza a sufrir los síntomas del
nido vacío cuando el rígido David (en mi opinión, el personaje más errático) sale del armario y se va a vivir con su amante/pareja
Keith Charles. Sin olvidar, que la casa es un trasiego de gente que celebra funerales, a mayor gloria del embalsamador estrella de Fischer&Sons:
Rico.
Con estos mimbres, podría haber salido un desgarrador culebrón venezolano. Pero si el que parió la idea es un tal
Allan Ball , la cosa cambia. Y mucho. Empezando con que no hay un personaje perfecto, todos tienen sus taras psicológicas que, en mayor o menor medida condiciona sus relaciones. Los destellos de humor negro son geniales y nada frecuentes en televisión. Y el toque extravagante que supone los diálogos que se producen entre vivos y muertos. Por otra parte, como cada episodio (bueno, digamos que más del 90 %
-semispoiler-), comienza con una muerte, y se desarrolla en mayor o menor medida alrededor de los preparativos y celebración de la ceremonia para el difunto, permite apreciar las diferentes formas de afrontar la muerte que tienen los seres humanos, independientemente de su religión.
Francamente, recomiendo esta serie. Esperad a que nuestra televisión pública la emita o conseguid los capítulos americanos. Por cierto, en Abril sale a la venta para el mercado anglosajón un cofre con toda la serie en DVD. Es de suponer que algún día se pueda comprar en España. Si bien las dos últimas temporadas son claramente inferiores a las tres primeras, el último episodio tiene tomas y escenas geniales, de lo mejor que he visto en televisión. Y la web de HBO, tiene un
complemento a este capítulo: entrad
aquí sólo si lo habéis visto, son todo spoilers.
Como era de prever, RIP.