Las Robertas + Reina Republicana


El proximo Sabado 4 de Junio, ANDN trae en concierto a Las Robertas y a Reina Republicana, en la sala Black Bird (calle Vista Alegre nº 13, Santander), a partir de las 21:00 TOTALMENTE GRATIS.

Y el poster está a la altura, obra de Álvaro Martinez de Templeton; una joya que casi se debería numerar.


LAS ROBERTAS
Desde San José (Costa Rica) llegan Las Robertas, cuarteto de garage femenino que hará las delicias de los seguidores de Breeders, Beast Coast, Vivian Girls y Dum Dum Girls. Formadas a principios de 2009 por Montserrat Vargas, Mercedes Oller, Franco Valenciano y Lola Miche, Las Robertas publicaron en 2010 “Cry Out Loud”, un álbum urgente y veloz en el que lo mismo cabe el punk que el indie de los noventa y el northern soul de los sesenta. Recién llegadas del prestigioso festival Primavera Sound, se meten de lleno a la conquista de Europa con un intensa gira por España, Francia, UK..


REINA REPUBLICANA
Supergrupo con miembros de Kokoshka, Half Foot Outside o Los Planetas.
Nace en Pamplona a finales de 2009 cuando Iñigo Maya, Alberto Gurbindo, Amaia Tirapu e Israel Medina (kokoshka, Half Foot Outside) deciden unir esfuerzos en poner en marcha un nuevo proyecto. Su premisa al formar la nueva banda fue la de no encasillarse en un único sonido, sino intentar plasmar en las canciones todas aquellas influencias o sonidos de los que los miembros de la banda son grandes seguidores; el pop, la bossanova de los 60, el sonido C86 o el indie de guitarras ruidosas.Tras unos meses de ensayos y con unas cuantas canciones escritas, Banin Fraile (Los Planetas) anima al grupo a grabar un EP en El Refugio antiaéreo (Granada). El propio Banin que ejerce de productor, se convierte en un miembro más grabando teclados y guitarras. El resultado de esa grabación son cuatro canciones variadas en cuanto a su registro. En septiembre de 2010 la formación se completa con la entrada de Iván Guzmán a los teclados y guitarra, completando el puzzle. El sonido del grupo se va perfilando a lo largo de esas canciones: letras oníricas, tragedias amorosas vestidas en sonidos atmosféricos, profundidad sónica y potencia guitarrera. Canciones que dejan una puerta abierta a la interpretación y desplaza al oyente hacia paisajes con una puerta abierta.


Jot Down



Una posible introducción escatológica al primer número de la revista Jot Down, una interesantísima publicación que acaba de salir y recomiendo fervientemente:


Personalmente, hasta donde me alcanza la memoria, siempre he comido. Desde pequeño he tenido la fascinante tendencia de llevarme alimentos a la boca. Nunca me planteé en serio lo de comer pero, a día de hoy, sigo haciéndolo. Y tres o más veces diarias. "Cada día estoy más convencido de que los genes juegan un papel muy importante en nuestro comportamiento. No obstante, mi vida como devorador incansable estuvo a punto de ser truncada porque mis padres acotaron mis impulsos con despotismo: dos lavados de estómago y una temporada estornudando pompas de jabón les sirvió como excusa para obligarme a abandonar una precoz carrera en la entonces desconocida cocina molecular que tan bien le va a Ferran Adrià. Después de unos años explorando estas técnicas innovadoras a escondidas, un día me aburrí y, acto seguido, comencé mi Etapa Blanca: no es que me hiciera del Real Madrid, sino que se me metió en la cabeza que todo lo que tenía que comer debía ser de color blanco. Es más, como "el arte ha de doler", decidí picar un poco de todas las obras de Santiago Calatrava. Como pueden imaginar, fue una época en la que pasé tardes enteras sentado en el trono, entonando mentalmente una canción de hielo y fuego (sobre todo, fuego), donde germinó mi pasión por la lectura. Sin ir más lejos, la ingesta de un metro cúbico de hormigón de una de Sus obras me permitió leer todo el catálogo de la Editorial Valdemar. En otra ocasión, durante un rato muerto al acabar Scott Pilgrim contra el mundo, en un nuevo arranque de genialidad, decidí poner a prueba las leyes de la termodinámica y convertirme en una obra de arte de movimiento perpetuo: comería un libro mientras defecaba el ingerido anteriormente a la vez que leería un tercero que, además, al estar apoyado sobre mi regazo, se integraría en el conjunto como una suerte de body sushi intelectual. El resultado no fue el esperado porque el Manifiesto Comunista se me hizo una bola en el estómago y barba fue lo único que me salió del cuerpo durante las muchas horas que estuve en aquel excusado. Julio Anguita tiene razón en lo referente a que el comunismo no ha muerto; lo sabré yo: sigo sufriendo acidez regularmente. Escarmentado, ahora solo me llevo el iPad al servicio, lugar en el que estoy rompiendo la cuarta pared leyendo mis propios pensamientos.