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Libros 2011

La lista, monda y lironda:

  • 01 - El mapa y el territorio, de Michel Houellebecq
  • 02 - Solar, de Ian McEwan
  • 03 - Una semana en el motor de un autobús, de Nando Cruz
  • 04 - Libertad, de Jonathan Franzen
  • 05 - Tarántula, de Thierry Jonquet
  • 06 - Cualquier otro día, de Dennis Lehane
  • 07 - Irse a Madrid, de Manuel Jabois
  • 08 - Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño
  • 09 - Higiende del asesino, de Amélie Nothomb
  • 10 - Hablemos de langostas, de David Foster Wallace
  • 11 - Diarios 2004-2007, de Iñaki Uriarte
  • 12 - Los sinsabores del verdadero policía, de Roberto Bolaño
  • 13 - Sunset Park, de Paul Auster
  • 14 - Tormenta de espadas (2), de George R.R. Martin
  • 15 - Némesis, de Philip Roth
  • 16 - Diarios 1999-2003, de Iñaki Uriarte
  • 17 - Festín de cuervos, de George R.R. Martin
  • 18 - Pigmeo, de Chuck Palahniuk
  • 19 - Choque de Reyes, de George R.R. Martin
  • 20 - Tormenta de espadas (1), de George R.R. Martin
  • 21 - El gran diseño, de Stephen Hawking y Leonard Mlodinow
  • 22 - Lo que Sócrates diría a Woody Allen, de Juan Antonio Rivera
  • 23 - Vichy 1940, de Fernando Schwartz
  • 24 - Dime quién soy, de Julia Navarro
  • 25 - El desencuentro, de Fernando Schwartz
  • 26 - Sé lo que estás pensando, de John Verdon

Libros 2010

Roberto Bolaño, George RR Martin, el nuevo de Houellebecq, el que aún no han traducido de Palahniuk, el "Freedom" de Franzen... serán nombres que estarán fijo en la lista del año que viene, pero el verdadero protagonista del 2011 va a ser mi Booq Avant:

Dimensiones: 170 x 124 x 8,8 mm
Pantalla: 6" E-ink, táctil, 16 tonos de gris
Resolución Pantalla: 600 x 800Procesador: Samsung S3C2416 ARM9 400 MHzBatería: 10000 páginas
WIFI
Formatos: .pdf, .epub, .txt, .html, .rtf, .bmp, .jpeg, .png, .mp3
Color: Negro
1,5 gigas memoria interna
Otros Datos Conexiones: micro USB, ranura micro SD y jack 3,5 mm

y sobre todo: Peso: 240 g. Teniendo en cuenta que tengo intención de leerme los otros 3 publicados que me faltan de la saga de Canción de Hielo y Fuego, y 2666 de Roberto Bolaño (todos ellos, tochacos desmesurados), mi espalda y estanterías lo van a agradecer.

La última lista anual con libros exclusivamente en formato papel (buen año; hasta el puesto 23 sería capaz de autorecomendarme, y los 10 primeros, imprescindibles), es la siguiente:

  • 01 - Las correcciones, de Jonathan Franzen
  • 02 - Michael Jordan. El rey del juego, de Máximo José Tobías
  • 03 - El Tercer Reich, de Roberto Bolaño
  • 04 - País de sombras, de Peter Matthiessen
  • 05 - Invisible, de Paul Auster
  • 06 - Razón y ser de los tipos estructurales, de Eduardo Torroja
  • 07 - Snuff, de Chuck Palahniuk
  • 08 - El poder del perro, de Don Winslow
  • 09 - Shutter Island, de Dennis Lehane
  • 10 - Groucho y yo, de Groucho Marx
  • 11 - Riña de gatos, de Eduardo Mendoza
  • 12 - Que el vasto mundo siga girando, de Colum McCann
  • 13 - Shantaram, de Gregory David Roberts
  • 14 - Juego de Tronos, de George R. R. Martin
  • 15 - Tres vidas de santos, de Eduardo Mendoza
  • 16 - La familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela
  • 17 - El viaje al poder de la mente, de Eduardo Punset
  • 18 - El nombre del viento, de Patrick Rothfuss
  • 19 - El Museo de la Inocencia, de Orahm Pamuk
  • 20 - Burlando a la parca, de Josh Bazell
  • 21 - Henders, de Warren Fahy
  • 22 - El mar de las Sirtes, de Julian Gracq
  • 23 - Caín, de José Saramago
  • 24 - Con tal de no morir, de Vicente Molina Foix
  • 25 - Bilbao-New York-Bilbao, de Kirmen Uribe
  • 26 - El accidente, de Ismaíl Kadaré
  • 27 - Roma y los bárbaros, de Terry Jones y Alan Ereira
  • 28 - Siete casas en Francia, de Bernardo Atxaga
  • 29 - Maldito karma, de David Safier
  • 30 - El símbolo perdido, de Dan Brown
  • 31 - El libro de los hechizos, de Katherine Howe
  • 32 - Perro callejero, de Martin Amis

Snuff, de Chuck Palahniuk



Soy fans numerario de Palahniuk.

Créetelo.

Tan seguidor soy, que poco me faltó para esperar en la puerta de la FNAC el día que salía a la venta Snuff, después de dos años, traducido al español. Pues una de las desventajas de precipitarse, presa de la emoción, es que te encuentras con que ya te has leído el libro antes de que salgan siquiera las críticas en los periódicos (por ejemplo, hoy publican este artículo en elpais.com). Tanto es así, que hoy me ha comentado mi amigo Cinco Contra Cono (le llamaremos Cinco Contra Cono) que alguno de sus compañeros de trabajo -de un suplemento cultural de un periódico de gran tirada-, le había dado dicho libro, y que, conociendo mi devoción por Chuck, me lo iba a pasar.

Gran putada.

En fin. El libro trata del rodaje de un intento de record mundial de gang-bang en el que se sospecha que se va a torcer el tema y va a acabar en película snuff (debido a una embolia generada por una burbuja de aire que entra en el riego sanguíneo vaginal TOMA TOMA). Los lectores acostumbrados a Palahniuk no nos vamos a sorprender: lenguaje habitual, estructura habitual, anécdotas reales habituales, final inesperado. Tal vez por eso, en mi opinión no está a la altura de sí mismo, pero sigue mirando por encima del hombro a casi todos. Curiosamente, alguna de las leyendas urbanas que relata sobre enfermedades o accidentes de actores, han aparecido recientemente en el programa "La noche de...".

Mi nota final: Un décimo más que "El poder del perro".



Razón y Ser de los tipos estructurales, de Eduardo Torroja



Hace unos días, mientras leía el Razón y Ser, apareció una noticia en la prensa, anunciando el cumpleaños oficial del nacimiento de la Movida, en la que comentaban que el "enrollado director de la escuela (José Antonio Torroja, padre de Ana, la cantante de Mecano) apoyaba ese festivo jaleo". Evidentemente, por motivos cronólogicos no pude conocer al autor del libro objeto de este artículo, pero a los otros dos (hijo de y nieta de), los he podido conocer personalmente dentro de sus facetas profesionales, a ella en un escenario y a él, en una mesa redonda en la que comenzó con un "Buenas tardes, yo soy el Torroja que no es famoso" (que por lo que veo en la Wikipedia, lo ha utilizado mucho). Es cierto que la fama de su hija es incuestionable, pero la repercusión pública de su padre Eduardo (creador de El Libro) es ínfima, cuando ha realizado obras impresionantes y difícilmente abordables hoy en día, tanto desde el punto de vista económico como desde el ehm... de tenerlos bien puestos. Eso sí, te encuentras con decenas de ediciones de Taschen con Saarien, Lloyd Wright, Gaudí, El Ínclito, etc,. pero es dificilísimo encontrar retrospectivas que recojan la trayectoria de Torroja. Por eso, me sorprendió gratamente un (antiguo) volumen japonés que conseguí sobre arquitectura e ingeniería civil contemporánea donde ponían a la misma altura (o más) a Eduardo Torroja que Eiffel, Freyssinet, Maillart, Candela, Nervi y los Taschensianos citados anteriormente, entre otros.



Recomiendo a cualquiera que le interese el tema, que intente localizar la obra "Eduardo Torroja. Ingeniero" que publicó Pronaos hace más de 10 años, una auténtica joya.

En cuanto al Razón y Ser en sí, se trata de una obra de difícil catalogación; es básicamente una obra de divulgación, sí, pero los apellidos son bastante discutibles: ingenieril, científica, filosófica o artística. Todo ello, con una forma de expresión muy lírica y particular de principios del siglo XX, y una gran capacidad de transmitir ideas y sensaciones con las palabras precisas. Así, tan pronto se está valorando la adecuación de determinado material a un fenómeno resistente en particular:
(...) el acero ideal para las construcciones no es el hidalgo de las espadas toledanas, cuyo duro temple, si le permitía curvarse con elegante cortesía, le obligaba a quebrarse antes de aceptar una doblez. Es, por el contrario, el que, sin merma de su fortaleza, acepta el trabajo de la lima, del punzón o de la taladradora; y el que, ante un exagerado esfuerzo, sabe ceder con prudencia, y amoldarse a una forma que le permita redistribuir sus tensiones para mejor soportar la carga, manteniendo firme su tenacidad aun en el momento extremo de obligarle a rendirse.
Como se está realizando una crítica sutil a la sociedad burguesa:
(...) porque el hombre quiere, sobre su cabeza, una altura libre, tanto más grande cuanto mayor es la importancia, el cargo o la vanidad de la persona que lo desaprovecha. La desaparición de la chistera y de la araña de cristal ha coincidido con una disminución de esta tendencia.
Los pasajes que rezuman ira contenida (en los que cualquier calculista de estructuras, subordinado alguna vez a los aires de grandeza de un artista, se puede ver perfectamente reflejado), son resueltos con gran sarcasmo:
El hombre estructural -de esta exigente intransigente raza a la que pertenece el autor- pide que le dejen colocar los soportes en algún sitio que sirvan para soportar algo, asegurando que, con suprimirlos, sólo se logrará que el usuario coloque en su lugar una estantería o un jarrón, seguramente de mal gusto; pero el artista insiste en que las columnas, en medio de la sala, son antiestéticas; y que, en fachada, necesita grandes dinteles para poder aloja, bajo ellos, los montantes de los batientes de las muchas puertas, cuyo ancho, por inadvertida excepción, sigue estando a escala con las personas. En algún caso de éstos, el técnico ha terminado por irse con su estructura sustentante a la planta de encima o huir escaleras arriba a esconderla en el desván de la cubierta, donde irá a acompañarla, algún día, el cursi del jarrón de la planta baja.
Desde luego, los capítulos en los que se entra de lleno a valorar aspectos subjetivos sobre la estética, son muy opinables. Aunque es curioso ver cómo en su tiempo (cuando se redactó el libro), la arquitectura se decantaba claramente por la línea recta cuando hoy en día no puedes considerarte una supervedette de la arquitectura si eres incapaz de diseñar una edificación sin ángulos rectos:
El arquitecto de estos últimos años ha achacado con frecuencia a la curva la blandura como calidad peyorativa; pero, en ese sentido, puede asegurarse que sólo son blandas las curvas mal trazadas y peor enlazadas. Ni aun atribuyendo virilidad a la recta y femineidad a la curva -lo que sería vanamente discutible-, podría considerarse eso como un defecto, porque ambos tipos contienen sus cánones propios de la belleza, y porque es demasiado peligroso estableces paralelismos entre cosas y conceptos tan heterogéneos. En todo caso, se antoja que la femineidad, con todas sus gracias, correspondería más a la voluble curvatura de la línea inflexa.
Me cuesta entender que, vendiéndose tan bien las obras de Du Sautoy que ya comenté o el mismo El Arte de la Guerra, el Razón y Ser sea un desconocido para el lector no especializado. Queda, por tanto, un aire de triste vigencia (décadas después) en sus últimos párrafos:
Aún se escribe mucho -si bien se lee menos- del Arte y de su historia; pero queda un largo camino que andar todavía hasta que se comprenda cómo en la construcción se encierra otro género de arte, el más amplio, que abarca, no sólo el arte puro, sino también el más real que intrínsecamente acompaña a la técnica; y que la misma percepción estética no se completa sin la comprensión de las causas esenciales que dan a la obra su perfección a través de la eucrática combinación estática de todos sus elementos, y de su lógico y orgánico funcionar resistente.

Y esta técnica -hoy que precisamente la cultura media es más elevada que nunca-, no es esotérica ni abstrusa en cuanto a la valoración cualitativa de sus funciones estático-resistentes, como ha podido apreciarse a lo largo de estas páginas. Es fácil de entender y de sentir a poco esfuerzo de reflexión que en ello se ponga. Lo que falta es, simplemente, la divulgación que atraiga el interés de las gentes que no se dedican a este género de trabajos, y la conciencia, en el espíritu de los que lo cultivan, de que esa compresión exterior sería una ventaja para todos y, en especial, para ellos mismos.
Amén. Creo que, con este artículo, recojo parcialmente el testigo de esa divulgación.

Entiendo que soy un público muy fácil, porque reconozco que cuando entré por primera vez a analizar en serio las formas creadas por Eduardo Torroja, (salpicadas con frases sueltas del Razón y Ser a lo largo de numerosas asignaturas), me sentí fascinado como cualquier niño de minibasket que ve videos de los mejores partidos de Jordan, jugados cuando ese chaval ni había nacido:


Sí, me gusté tomando apuntes, ¿y qué?. Cada loco con su tema.

PD. Mi nota final: (PL^2)/8, siendo P= 8 y L=3.




Libros (y cómics) del 2009


Estando en la inauguración del nuevo piso de Aniceto (le llamaremos Aniceto), mientras Bonifacio (le llamaremos Bonifacio) y yo vibrábamos/llorábamos con el concierto de J y sus muchachos en la 2, Crisóstomo (le llamaremos Crisóstomo) contaba que su Director de Obra no sólo imponía la literatura como único tema en las comidas ("nada de fútbol, nada de mujeres, nada de trabajo") ni que ponía deberes de lectura a todos los que acudían a las reuniones, sino que se ventilaba más de doscientos cincuenta (¡¡250!!) libros al año. Ante esas cifras (verídicas, al parecer) se te queda cara como de idiota, cuando hasta hacía dos minutos pensabas que más de 30 libros está bien, coño, cuánto leo, qué cojonudo soy.

Moraleja: que seguro que tiene el pito pequeño (o dicho con otras palabras: dime de lo que presumes y te diré de lo que careces).

Sin más, salvo las listas de libros (y cómics) de este año y me ahorro la absurda tarea de contar las páginas que he hecho otras veces:


Libros 2009
  • 01 - Anatomía de un instante, de Javier Cercas
  • 02 - La música de los números primos, de Marcus du Sautoy
  • 03 - Payasos en la lavadora, de Alex de la Iglesia
  • 04 - Fabulosas narraciones por historias, de Antonio Orejudo
  • 05 - El viaje del elefante, de José Saramago
  • 06 - La maravillosa vida breve de Oscar Wao, de Junot Díaz
  • 07 - La conjura de los necios, de John Kennedy Toole
  • 08 - Quién fuera dios, de Tibor Fischer
  • 09 - El cisne negro, de Nassim Nicholas Taleb
  • 10 - Meridiano de sangre, de Cormac McCarthy
  • 11 - Contacto, de Carl Sagan
  • 12 - After dark, de Haruki Murakami
  • 13 - Ruido de fondo, de Don DeLillo
  • 14 - Simetría, de Marcus du Sautoy
  • 15 - La elegancia del erizo, de Muriel Barbery
  • 16 - Sakura, Corrales y los muertos rientes, de Pablo Tusset
  • 17 - Millenium III, de Stieg Larsson
  • 18 - La proporción Aurea, de Mario Livio
  • 19 - La mano de Fátima, de Ildefonso Falcones
  • 20 - Saber perder, de David Trueba
  • 21 - El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad
  • 22 - Los confines, de Andrés Trapiello
  • 23 - La batalla por Stalingrado, de William Craig Lee
  • 24 - La soledad de los números primos, de Paolo Giordano
  • 25 - Rayuela, de Julio Cortázar
  • 26 - Relato de un náufrago, de Gabriel García Márquez
  • 27 - Todo bajo el cielo, de Matilde Asensi
  • 28 - El viejo y el mar, de Ernest Hemingway
  • 29 - El gato de Schrodinger en el árbol de Mandelbrot, de Ernst Peter Fischer
  • 30 - En defensa propia, de Mary Higgins Clark
  • 31 - El fuego, de Katherine Neville

Cómics 2009
  • 01 - Catálogo de novedades ACME, de Chris Ware
  • 02 - Pollo con ciruelas, de Marjane Satrapi
  • 03 - Las calles de arena, de Paco Roca
  • 04 - Arrugas, de Paco Roca
  • 05 - El faro, de Paco Roca
  • 06 - Hitler. La novela gráfica, de Shigeru Mizuki
  • 07 - Epicuro el sabio, de Messner-Loebs y Kieth
  • 08 - Santuario, de Dorison y Bec
  • 09 - Bordados, de Marjane Satrapi
  • 10 - La guarida del horror, de Richard Corben y HP Lovecraft
  • 11 - Primeras veces, de VV.AA.
  • 12 - Ghost world, de Daniel Clowes
  • 13 - Ciudad de cristal, de Paul Auster, David Mazzucheli y Paul Karasik
Y comienzo el año con dos libros que seguramente acabarán, más o menos, como están ahora: uno en lo más alto y otro en lo más bajo (Las correcciones y El símbolo perdido, respectivamente).


Simetría, de Marcus du Sautoy


Tras el éxito que supuso la lectura de La Música de los Números Primos, tenía ganas de leer la nueva publicación de su autor, referente a la simetría. Hay que reconocer que es bastante más complejo explicar la simetría (desde el punto de vista matemático) que los números primos, por lo que intuyo que mucha gente no se enganchará. Además, las biografías y rarezas de los matemáticos (filón de "La música de..."), en este caso están menos explotadas, aunque siempre te encuentras con un genio de los números que lleva consigo en bolsas de plástico todos los horarios del transporte público de Inglaterra (!!!).

Desde el punto de vista numérico (y cito como gesto para los amantes de las estadísticas), choca saber que existe un ente matemático que tiene 808.017.424.794.512.875.886.459.904.961.710.757.005.754.368.000.000.000 simetrías (si no me he perdido al teclear), y como no podía ser de otra forma, se llama El Monstruo.

Las personalidades y vidas de matemáticos de éxito son un filón, la verdad. Pero lo que me ha puesto sensiblón es leer sobre alguna figura matemática y acordarme de tiempos pasados. Como los sólidos platónicos y aquel profesor que nos inició en su estudio. Genio incomprendido que luchó contra un ruso por hacer suya la descripción de un sólido compuesto de no sé cuántos cuadrados, triángulos y hexágonos, era un hombre capaz de hacer pelotillas con sus mocos en su bigote, mientras explica sistema cónico, y que sabía que el alumno de la tercera fila, de la segunda butaca, se estaba equivocando de solución con solo echar un vistazo en una orgía de líneas desde diez metros de distancia: "uhehmm... eso está mal; repáselo" Y sus exámenes, auténticos ejemplos de tortura medieval y expresión suprema de la maldad humana:
Sea un segmento que blablabla; dicho segmento es la diagonal de un pentágono que es la cara de un dodecaedro que blablabla, y a su vez, el icosaedro conjugado de ese dodecaedro es blablabla.
SE PIDE: los cuatro vértices del tetratedro apoyado en la cara del icosaedro conjugado más alejada de la línea de tierra.
Tiempo: 1 hora y 70 minutos.
Con dos cojones y recochineo. Eso sí, cada blablabla te hacía llorar como un niño pequeño. El examen duraba en total cerca de nueve horas: forjando Hombres de manera análoga a Saruman haciendo Uruk-hais.

También me ha enternecido recordar a Camille Jordan: cuando en los exámenes de Álgebra teníamos que calcular -entre otras muchas cosas- autovectores y autovalores (tan útiles en análisis dinámico de estructuras), el profesor nos daba tan poco tiempo para resolver los ejercicios prácticos que solo era posible hacerlo con su método: El Turbojordan. "El que quiera saber de dónde me he sacado el método de turbojordan, que pague; el que no quiera hacer el examen con mi método, va a suspender porque no le va a dar tiempo, jijiji". CABRÓN. Al final, con los años, viéndolo con perspectiva, me parecía un buen hombre.

Supongo que con estas anécdotas se explican muchas cosas de mi carácter.


.

Tres libros más

El viejo y el mar, del Ernest Hemingway.

Tenía que haber acabado como el Titanic, el plasta del viejo. Es un relato estirado como un chicle hasta que se rompe, se cae al suelo y se llena de polvo, piedrecillas y mierda. Lloré cuando se carga a los tiburones PORQUE NO SE LO COMEN DE UNA PUTA VEZ.
Nota final: COÑAZO.

Ruido de Fondo, de Don DeLillo.
El Hombre del Salto me decepcionó profundamente, pero decidí dar una segunda oportunidad al tipo, porque al fin y al cabo, dicen que Palahniuk debe mucho a él. Pues mucho, lo que se dice mucho, a mí no me lo parece. Eso sí, tiene pasajes geniales (hay que estar algo gordito y saber alemán para ser una autoridad sobre Hitler) y destellos de calidad (el medicamento para no tener miedo a la muerte) que no están al alcance de cualquiera, pero se quedan perdidos entre páginas de relleno con las que intenta construir la historia. El final se veía venir de lejos, pero está bien resuelto. AÚN ASÍ, en mi opinión no ha hecho honor a las buenas críticas que he leído.
Mi nota: Tan(60)+pi*2^0.5


Meridiano de Sangre, de Cormac McCarthy
Bueno, sí. Reconozco que es mucho mejor que La Carretera. Entre otras, la parte en la que están en Tucson con el imbécil que orina con cansina hostilidad mientras modisquea un zurullo me ha conquistado. Pero volvemos a que Cormac es plomizo relatando viajes, trayectos y excursiones. Que sí, que la metáfora del camino de la vida, la monotonía diaria, el lento discurrir hacia la muerte o qué lejos están los baños cuando te haces caca. Lo que queráis. Yo sigo pensando que Cormac tiene un trauma desde que cuando era pequeño tenían que ir de vacaciones a Torrevieja (Alicante) en un coche inmundo, apretados, sudando, teniendo que hacer pis en una botella y sin ningún tipo de entretenimiento. Y ahora, nos lo hace pagar a todos con su prosa.
No obstante, la figura del Juez Holden es antológica y por eso le doy un 2pi+1.


.

Por orden alfabético

Existen personajes públicos que te pueden caer más o menos con una china en un zapato o como un zapatazo en la entrepierna. Pero cuando los conoces personalmente (no a través de sus lecturas) y dejan de lado sus ideologías políticas, religiosas o, incluso deportivas, te encuentras con que en el fondo cuentan con personalidades interesantes. Así, descubrí facetas de Alfonso Usía y de Juan Manuel de Prada que desconocía. Del primero, una capacidad de recitar de memoria infinidad de poemas (todos ellos apropiados para el contexto) y del segundo, un recuerdo de su infancia en el que, en sus vacaciones veraniegas mesetarias, emprendió la sorprendente tarea de leerse toda la biblioteca del pueblo por orden alfabético; saltaba de tratados de biología a novela negra, de Corín Tellado a Hesse, de libros gordos a flacos. Bien pensado, es un criterio tan válido como cualquier otro, como los que parten de las recomendaciones de amigos/revistas/foros, de listas de ventas, de la foto de portada o del precio.

En fin, valga este párrafo introductorio para no soltar de golpe unas breves reseñas de los últimos libros que he leído y para justificar mi eclecticismo lector basándome en que otros han hecho cosas más raras:


El viaje del elefante, de José Saramago.
Así como en numerosas obras de Saramago lo sorprendente es la idea inicial (todos se vuelven ciegos, deja de morir gente porque sí, existen duplicados de las personas, etc), la historia de este libro llama la atención porque está basado en un hecho real:

A mediados del siglo XVI el rey Juan III de Portugal decidió regalarle su elefante al archiduque Maximiliano de Austria aprovechando su estancia en Valladolid. El elefante, de nombre Salomón y más tarde Solimán, atravesó Portugal y Castilla, el Mediterráneo, Italia, los Alpes y finalmente el Danubio hasta Viena. A mitad de camino hubo un milagro y al final otro.
Un cuentecillo curioso, redactado con el estilo habitual del portugués (hay que coger mucho aire para leer en voz alta) y alguna que otra cuña religioso-existencial-humana, habitual en su obra.

Me ha gustado.


Relato de un náufrago, de Gabriel García Márquez.
Hace muchísimos años leí un fragmento de Gabo, en el que cuenta la reacción de un pueblo ante la llegada del cadáver de un ahogado. Era un hombre apuesto, alto, de aspecto inteligente. Todo el pueblo opina muy bien sobre él al principio, imaginando una vida lustrosa, pero al final cambian de idea y le suponen una vida desgraciada. Así contado parece una puta mierda, pero no lo era. El caso es que pensé que este librito contaba esa historia, pero me equivoqué. Despreciando grandes herramientas a mi alcance (google) lo compré sin más. Y resulta que realmente es una narración-entrevista-trascripción de una historia real que pasó en Colombia. Aquí no hay ni realismo mágico, ni la mano maestra de Gabo, ni nada. Un disgusto, en definitiva.

Por ese motivo, le doy un aprobado raspado. Y gracias.


Payasos en la lavadora, de Alex de la Iglesia.
El descojono. Qué despliegue de recursos, cuánto mal gusto, qué hijo de puta está hecho. Además de los capítulos que escribió por ahí mayhem, recito de memoria un párrafo genial (que da una idea del cariz del libro):

Tengo la sensación de que me han dado por el culo. Aunque es una sensación que se puede demostrar con gran facilidad empíricamente. No puedo sentarme; en efecto, tengo roto el recto. Adopto una postura semireclinada tipo La Maja Desnuda, a modo de descanso, a modo de defensa. Tengo que reconocer que el resto de reclusos ha tenido el detalle de no despertarme mientras satisfacían sus bajos instintos con mi cuerpo. Ahora solo deseo que no se den cuenta de que estoy llorando.
Más o menos. Grandeza en estado puro.


La batalla por Stalingrado, de William Craig Lee
He acabado de la puta Stalingrado hasta las narices. También es cierto que soy un masoquista, porque tras Las Benévolas y Vida y Destino, debería haber dejado en barbecho durante un tiempo la dichosa batallita. El libro en sí está bien, no lo niego, pero yo estaba hartito.

En fin, que 11/2 de nota final.


Sin noticias de Gurb
, de Eduardo Mendoza
Habían llegado a mis oídos numerosas recomendaciones de esta obra de Eduardo Mendoza, proclamándola como la mejor del autor. Personalmente, a mí no me lo parece. Tal vez la gente confunde chispa y gracia con calidad, porque es cierto que algún pasaje es desternillante como "me comí tres kilos de churros mirándome fíjamente en el espejo", con el que me sentí muy identificado. Sí estoy de acuerdo con rortiz en que es "su mayor obra menor".

Mi nota: e+5pi/4.



Breves reseñas y reorganización

La culpa de la escisión de la lista de libros en Libros y Comics la tienen los de FNAC, que son unos hijos de puta. Con la excusa de "hazte socio, verás qué bien" me dieron un pack de bienvenida, como lo llaman ellos. En concreto, te hacen un 4x3 (hasta 16 unidades) en libros, cds y dvds. Como pagas 12 euros para hacerte socio, pues tienes que rentabilizarlo, claro. O eso es lo que te hacen pensar ellos.

Mala gente.

El caso es que me he comprado (entre otras cosas) 6 cómics, a saber: Bordados, el catálogo ACME, Mot 2, Ghost World, Primeras veces y Epicuro el sabio, y un libro, Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza. Reseño brevemente lo que he leído hasta ahora de ese pack:

Bordados (de Satrapi) es un poco más de lo mismo que en Persépolis y Pollo con ciruelas; creo que no voy a leer más de esta autora. Está bien, sí, pero no aporta mucho más. El dibujo ya hasta me cansa.

Mot 2, de Azpiri y Nacho. Comprado por efectos nostálgicos, las historias las he leído una y mil veces, pero quería tenerlo bienmente encuadernado. Azpiri, ese genio del dibujo coloreado.

Ghost World, de Daniel Clowes. Un clásico, pero a mí no me ha llegado. La relación de un par de chicas adolescentes y el entorno semifriki en el que se mueven me ha parecido una especie de Sensación de vivir a lo cutre. No sé si veré la película, pensé que al final había escena lésbica (y no).

Primeras veces, de VVAA. Pues eso, los relatos de diferentes primeras veces sexuales. Soy de la fime opinión de que los comics eróticos deben ser dibujados por, al menos, Luis Royo, porque si no, un desnudo cae en el descrédito. Historietas curiosas, pero muy poco estimulantes para mi gusto.

Epicuro el sabio, de Messner-Loebs y Kieth. Anacronismos divertidos con destellos de humor y breves conceptos de filosofía clásica elemental. Y el dibujo no está nada mal, aunque las últimas dos historias son un poco reguleras. Recomendable.

Con los otros dos aún no me he puesto, pero el Catálogo me parece inabordable, densísimo, ininteligible y, por todo ello, imprescindible.


Y ya, de paso, comento Anatomía de un instante, de Javier Cercas, leído hace unas semanas.

Me gustan los libros de Javier Cercas. Me atrae la conspiración del 23 F. Me gusta novelar hechos reales. Me encanta el desarrollo del libro a través de la metáfora visual de los picoletos y Suárez, Carrillo y Gutiérrez Mellado sin tumbarse y el enfrentamiento imaginario entre estos tres y Armada, Tejero y Milans (respectivamente). Me parece, en definitiva, un excelente libro. Y gran candidato al prestigioso premio de ser Mi libro del año.

La maravillosa vida breve de Oscar Wao


Más que por ser el ganador del premio Pulitzer de 2008, me atrajo irresistiblemente su trama:

La vida nunca ha sido fácil para Oscar Wao, un dominicano dulce, obeso y algo desastroso que vive con su madre y su hermana en un gueto de Nueva Jersey. Oscar sueña con convertirse en un J.R.R. Tolkien dominicano y, por encima de todo, con encontrar el amor de su vida. Pero puede que nunca alcance sus metas debido a una extraña maldición presente en su familia desde hace generaciones; enviando a los Wao a prisión, predisponiéndolos a accidentes trágicos y, ante todo, al desamor.
Da la sensación de que va a ser una historia de y para frikis (¡¡un obeso asocial que quiere se Tolkien en busca el amor verdadero!!), pero no; porque se centra más en la historia de la familia que en la de Oscar en sí, lo que te deja a las puertas de un libro inesperado tanto en lo que cuenta... como en cómo lo cuenta, siempre con un epatante lenguaje:

Bróder, a esa fokin tetúa le voy a dejar el toto encharcao como un pantano.

Y claro, me pasa como con las películas argentinas, que no entiendo nada los diez primeros minutos hasta que hago el oído y comienzo a disfrutar. Y sinceramente, es disfrutable: maldiciones familiares, citas a películas y libros de ci-fi, un gordo adorable... excelente tragicomedia en suma.

Mi nota final: 5 pi medios.

La música de los números primos


Sipnosis:
A los niños les enseñan en la escuela que los números primos sólo pueden dividirse por sí mismos y por la unidad. Lo que no les enseñan es que los números primos representan el misterio más fascinante al que nos enfrentamos en nuestra búsqueda del conocimiento. ¿Cómo predecir cuál va a ser el siguiente número primo de una serie? ¿Existe alguna fórmula para generar números primos? En 1859, el matemático alemán Bernhard Riemann planteó una hipótesis que apuntaba a la solución del antiguo enigma. Pero no consiguió demostrarla y el misterio no hizo más que aumentar. En este libro asombroso, Marcus du Sautoy nos cuenta la historia de los hombres excéntricos y brillantes que han buscado una solución para revolucionar ámbitos tan distintos como el comercio digital, la mecánica cuántica y la informática. El relato de Du Sautoy constituye una evocación maravillosa y emocionante del mundo de las matemáticas, de su belleza y sus secretos.

El libro es un interesante repaso por la historia matemática de los números primos: la hipótesis de Riemman, Gauss, máquinas de Turing, conjetura de Goldbach, Gotinga, Ramanujan, Dirichlet, Princeton, mecánica cuántica... si ninguno de estos nombres te dice nada o, peor aún, te producen repulsa, este no es tu libro.

Pero si te interesa mínimamente la ciencia y sobre todo, la matemática, este libro es un MUST.

Y de propina, una serie que viene en el libro:

1, 2, 3, 5, 7, 11, 15, 22, 30....


Libros 2008

Una vez terminado el primer libro del 2009 (en realidad tres de la tacada), salvo la lista de los libros del 2008, para la posteridad:

  • 01 - El Juego del Ángel, de Carlos Ruiz Zafón
  • 02 - Las Benévolas, de Jonathan Littell
  • 03 - El Amor en tiempos del cólera, de Gabriel García Márquez
  • 04 - Un hombre en la oscuridad, de Paul Auster
  • 05 - Lanzarote, de Michel Houellebecq
  • 06 - Filosofía a mano armada, de Tibor Fischer
  • 07 - Un mundo sin fin, de Ken Follet
  • 08 - La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, de Stieg Larsson
  • 09 - Los hombres que no amaban a las mujeres, de Stieg Larsson
  • 10 - La fórmula de Dios, de José Rodrigues dos Santos
  • 11 - Mercado de espejismos, de Felipe Benítez Reyes
  • 12 - El Evangelio del Mal, de Patrick Graham
  • 13 - Persépolis, de Marjane Satrapi
  • 14 - Vida y destino, de Vasili Grossman
  • 15 - El asombroso viaje de Pomponio Flato, de Eduardo Mendoza
  • 16 - El niño del pijama de rayas, de John Boyne
  • 17 - Sauce ciego, mujer dormida, de Haruki Murakami
  • 18 - Filosofía para bufones, de Pedro González Calero
  • 19 - La Conspiración, de Dan Brown
  • 20 - La Carretera, de Cormac McCarthy
  • 21 - El hombre del salto, de Don DeLillo
  • 22 - La Llave del Abismo, de Carlos Somoza
  • 23 - Opus Pistorum, de Henry Miller
  • 24 - El Arte de la Guerra, de Sun Tzu
Por seguir la tontería del número de páginas, este año han sido 11461. Sin más. Entre los pendientes para este año, Contact, La conjura de los necios, Rayuela, El corazón de las tinieblas... muchos, demasiados.

Asfixia, la película



Por fin, (gracias a 6D por el link) tenemos el trailer de Asfixia. Después de muchos rumores la obra de Chuck Palahniuk (que ya comenté por aquí en su momento) pasa del papel al celuloide. El espíritu de El Club de la Lucha fue llevado fielmente al cine; veremos lo que sucede con Asfixia.

De momento, hasta agosto no se estrena en USA. Pero por lo pronto, ya ha ganado un premio en el festival indie por antonomasia: Sundance. Y las imágenes son bastante fieles al libro, la verdad...







Organización!

Tras un ejercicio de concentración profunda que ha durado dos minutos diecisiete segundos, he llegado a la conclusión de que es absurdo hacer una lista de los libros de ficción si después no hago una de cómics o de libros de no-ficción.

Sí, es absurdo... es absurdo tardar 2' 17" en asumirlo.

El caso es que, en un alarde de creatividad, y para no incluir los cómics con salida periódica (como los de los Ultimates que me han pasado y el Civil War completo que voy a conseguir), la lista se ha transformado por arte de magia en Libros 2008 (Tapa dura edition).

Y ya aprovecho e incluyo dos más: Persépolis y El Arte de la Guerra, de Sun Tsu. El primero ya lo comenté, mientras que el segundo es un señor coñazo. Que sí, tendrá su gracia y será muy avanzado para estar escrito hace 2500 años, pero no tiene ningún valor literario. Eso sí, si entro en guerra probablemente mis ejércitos estarán mucho mejor preparados que antes de leerlo.








Libros 2007

Bueno, resumiendo y para archivarla, Mi lista de libros de ficción del 2007 quedó así:

  • 01 - Rant, de Chuck Palahniuk
  • 02 - Plataforma, de Michel Houellebecq
  • 03 - El séptimo velo, de Juan Manuel de Prada
  • 04 - Las partículas elementales, de Michel Houellebecq
  • 05 - La sangre de los inocentes, de Julia Navarro
  • 06 - ¿Quiere ser millonario?, de Vikas Swarup
  • 07 - Ampliación del campo de batalla, de Michel Houellebecq
  • 08 - Kafka en la orilla, de Haruki Murakami
  • 09 - Los hijos de Húrin, de JRR Tolkien
  • 10 - Brooklyn Follies, de Paul Auster
  • 11 - La Bodega, de Noah Gordon
  • 12 - Pura anarquía, de Woody Allen
  • 13 - El cuento número 13, de Diane Setterfield
  • 14 - Estado de Miedo, de Michael Crichton
  • 15 - Hannibal, el origen del mal, de Tomas Harris
  • 16 - El Quinto Día, de Frank Schatzing
  • 17 - Mauricio o las elecciones primarias, de Eduardo Mendoza
  • 18 - La Clave Gaudí, de Esteban Martín y Andreu Carranza
  • 19 - Viajes por el Scriptorium, de Paul Auster
  • 20 - El Hombre sin Nombre, de Suso de Toro
  • 21 - Tiranosaurio, de Douglas Preston
He hecho la cuenta y he leído 9066 (!!!) páginas, sin contar cómics (Maus, From Hell, Ronin y Watchmen, sobre todo) y algún libro de no ficción (divulgación económica, sobre puentes y alguna guía arqueológica). ¿Quién dice que no tiene tiempo para leer?

La lista de 2008 se inaugura con Las Benévolas, difícil va a ser que algún libro le desbanque del número 1 de este año, aunque candidatos tengo esperando: Un mundo sin fin, Vida y destino, Amor en los tiempos del cólera, el que toque de Houellebecq, Filosofía a mano armada...




Rant, de Chuck Palahniuk



Como decíamos ayer:

Narrado en primera persona por alguien con evidentes problemas mentales y arrollado por la sociedad en la que vive; una trama que al principio te desorienta pero a la que rápidamente le coges el ritmo; un núcleo afectivo que rodea al protagonista totalmente desestructurado e inverosímil; un desenlace brutal e inesperado… éstas son las señas de identidad de la obra de este nuevo icono literario. Chuck Palahniuk toma leyendas urbanas, cánceres de la sociedad, secretos a gritos y rumores sonrojantes y expulsa ácidas críticas a la cultura de los ídolos, consumo y convencionalismos en la que le ha tocado vivir.

En Rant todo se repite, pero sigue siendo genial. Bueno, todo excepto "narrado en primera persona". En su nueva novela experimenta con un formato periodístico, documental, basado en declaraciones de personajes implicados en la historia que nos cuenta. Esta estructura brinda la posibilidad de parecer más real, donde las contradicciones entre las versiones de los testigos dan una pincelada de incertidumbre ante la interpretación final.

La verdad es que si hacemos caso al resumen de la contraportada:

Buster Casey fue un asesino. Vivió al límite. Mató a tanta gente como pudo. Buster Casey Fue el líder de una banda que se dedicaba a estrellar coches y a acumular cadáveres y chatarra. Toda una fiesta. Buster Casey murió joven, y dejó huella. Ahora sus amigos y conocidos le recuerdan, nos cuentan su vida. Si quieres saber quién fue realmente Buster Casey, lee esta novela de Chuck Palahniuk. Puede que te divierta, puede que te repugne, pero difícilmente olvidarás las iniciales B. C. y su rostro de asesino

y leemos el primer capítulo, da la sensación de que nos están engañando. En efecto, el resumen que han hecho circular sobre el libro NO SE AJUSTA AL CONTENIDO DEL MISMO. Rant es mucho más que eso, porque no trata la historia de un asesino tal y como lo concebimos. Solo daré los tres ingredientes principales (que no son spoilers porque en las primeras 15 páginas ya se comentan): ooparts (
Out of Place Artifact o, traducido, Artefacto fuera de lugar), choquejuergas (una subcultura similar a clubes de lucha) y propagación dirigida de enfermedades. Cómo cambia la perspectiva de la trama, ¿no?

En fin, leedlo. Tendré que releer Superviviente para quedarme tranquilo, pero ahora mismo, en la escala dunker de la obra de Palahniuk, Rant se encuentra en segundo lugar.

Un par de perlas para acabar:
¿La paradoja del Abuelo? Es esa que dice que si retrocedes en el tiempo y matas a tu abuelo, entonces tú tendrías que desaparecer. Falso. Si matas a tu abuelo te conviertes en algo sin origen, sin principio, sin creación. Te conviertes en Dios.

Imagina que vuelves atrás en el tiempo y dejas embarazada a tu madre de ti mismo cuando ella tiene 13 años. Te conviertes en Eterno. ¿Asqueroso? Relee la Biblia. ¿No es eso lo que le pasa a María?

Grande, muy grande.



Porque yo lo valgo


Para ser un bloggero de pro, me han dicho que he de tener informado al Mundo de qué compro, qué dejo de comprar y decir que Apple chana. Bueno, pues este post va de dos de los tres puntos anteriormente citados.

La lié bien gorda el sábado, porque yo lo valgo. Y podía haber sido peor si llegan a tener "Filosofía a mano armada" de Tibor Fischer, pero por fortuna para mi cartera en Casa del Libro no lo tienen desde el 2002 (!!!), en FNAC sí aparecía en la base de datos pero no estaba en su estantería y en El Corte Inglés no lo tenían pero me ofrecieron otros libros de ajedrez (!!!!!).

El caso es que a pesar de ese revés, logré juntar una triada de mis filias: cómic de culto (Maus), Houellebecq y Palahniuk, este último fue una grata sorpresa porque acaba de sacar libro y ¡no me había enterado! El caso es que la mitad de "Ampliación del campo de batalla" me lo leí después de comer (me logró arrancar unas carcajadas que inquietaron visiblemente a los padres de unos niños que estaban celebrando un cumpleaños cerca de mí), por lo que no sé si tendré provisiones suficientes para esta semana... aunque el juguetito que me compré probablemente se lleve muchas horas. Y no por el entretenimiento que genera el iPod Touch, no, si no porque (y esto hará llorar sangre a los mac-eros que sé que me leen) el iTunes me parece mierdaseca; aún no comprendo bien qué tiene de bueno complicar las cosas: que si biblioteca, que si sincronizar, que regístrate en la store, que ese formato no lo leo por mis cojones... por no contar que en la cajita te vienen instrucciones en un papel de fumar y en la web el manual tiene 84 páginas!!!... todo pegas. Parte de la madrugada del sábado la pasé actualizando, blasfemando, descargando conversores y leyendo el puto manual...

... pero lo que mola pinchar con el dedo en la pantalla y gesticular como en Minority Report, no me lo quita nadie!






No hay camino

Así como fue, en un principio, el bebé que nació con los ojos abiertos; así como el niño pequeño que era capaz de mover sillas con los ojos; así como el niño capaz de presagiar los sucesos; así como el niño que se sorprendía con los gitanos; así como el joven que se enamoró de la pequeña Remedios... Ese es el coronel Aureliano Buendía, el mismo que mató a miles de legiones, el mismo que salió de Macondo, camino al exterior, atravesando la ciénaga, el mismo que fue condenado a vivir errante por siempre, el mismo que cuando ya estaba sin vida, decidió dedicarse a los pescados de oro... Ese es el coronel, el hombre de los ciclos, el hombre que nunca logró disfrutar de la vida, condenado para siempre a la soledad y el destierro eternos...




He puesto el primer pasaje que se me ha ocurrido para acompañar la fotografía que hice el fin de semana pasado en el Cares. (Desde que se inventó el Photoshop, cualquiera toma fotos dignas)


El Séptimo Velo, de Juan Manuel de Prada


Un pequeño resumen obtenido de aquí:
Tras la muerte de su madre, a Julio le es revelado un secreto familiar oculto durante medio siglo. Obsesionado por este descubrimiento, inicia una pesquisa que lo obligará a desempolvar episodios oscuros de la Segunda Guerra Mundial, en un itinerario por la Francia ocupada, por la España convaleciente de la Guerra Civil y por la Argentina que sirvió de refugio a notorios nazis, siguiendo los pasos de Jules Tillon, un hombre misterioso que como Julio tuvo que bucear en su pasado para poder seguir viviendo. Jules Tillon es un miembro de la Resistencia francesa conocido como Houdini por su habilidad para sortear peligros; es un héroe.
No sé cuántos miles de libros dice el autor que utilizó para documentarse -que me creo que ha sido capaz de hacerlo una persona que dijo que se leyó entera, por orden alfabético, la biblioteca de su pueblo cuando era adolescente-, pero la verdad es que a pesar de que últimamente me gustan las obras ambientadas en la Segunda Guerra Mundial, no puedo dejar de tener un regusto familiar, similar a cómo se te queda el cuerpo con las atrocidades nazis representadas en La Lista de Schindler y El Pianista, por poner dos ejemplos. Seguramente, al ser un tema tan manido es difícil sorprender, pero la gran baza del libro, más allá del contexto histórico de la trama principal, es el sentimiento de vacío de los personajes ante la ausencia de un pasado (ya sea por amnesia o por engaño), donde recuperar recuerdos causa más miedo que el olvido. Y en este sentido lo borda, tanto en el personaje de Julio descubriendo dos padres
desconocidos (el biológico, por habérselo ocultado, como el oficial, por desapego) como en el de Jules, traumatizado por la posibilidad de revivir las cosas que pudo haber hecho o sufrido.

A pesar de ser el primer libro suyo que leo, observo una
puesta en escena (tanto de los personajes como de las localizaciones) muy cinematográfica, aunque tal vez pese en mi memoria su presencia como amigote de Garci en aquellos legendarios debates de los lunes a medianoche. No solo por por las mil veces que dice que Lucía (amante de Jules y madre de Julio) es como Miriam Hopkins, sino porque emplea unas descripciones muy visuales (empleando calificativos y metáforas hasta la extenuación), junto con un narrador (demasiado) omnisciente. Sirva de ejemplo este párrafo, escogido sinceramente al azar:
Portabella era, en efecto, septuagenario, pero conservaba una prestancia juvenil, a la que paradójicamente contribuía su cabello cano cortado a navaja, como un cepillo de intacta nieve. Sus facciones muy enjutas y afiladas, parecían adelgazadas por un misticismo que podría haber pintado El Greco; pero lo que de inmediato cautivaba -magnetizaba casi- la atención del interlocutor era su mirada, a la vez acariciante y delictiva, como si en su iris azul conviviesen mansedumbre y barbarie. Estreché su mano, sarmentosa y sin embargo llena de vigor.
Y es este barroquismo una de las mayores virtudes y defectos de Juan Manuel de Prada (experimentadas personalmente en una amena conferencia en la que tuve el placer de conocerle), por lo que quien no se sienta cómodo con un verbo tan florido, probablemente le resulte cansino.

Para terminar, un comentario: tiene huevos que gane el premio Biblioteca Breve un mamotreto de casi 700 páginas con tipografía más bien canija.



¿Quiere ser millonario? de Vikas Swarup


Se trata de un relato con prosa sencilla que cuenta cómo un pobre muchacho indio (de India) concursa en la versión de su país del programa con el mismo título que el libro (aunque parece ser que lo que aquí se llama ¿Quiere ser millonario?, allí es Rupien! Rupien!). El chaval (Rama Mahoma Thomas, nombrecito mestizo a más no poder), como la mayoría de sus compatriotas, tiene una vida desgraciada, pero acude al programa y oh sorpresa, va respondiendo a todas las preguntas con una seguridad aplastante para un analfabeto como él.

La estructura de la narración se basa en un flashback: Rama es detenido porque le acusan de fraude al acertar todas las preguntas y llevarse mil millones de rupias, y cada capítulo es la justificación ante su abogada de por qué sabía la respuesta. Aunque ya sabemos que acierta todas las preguntas, el último capítulo nos esconde una sorpresilla.

Sin entrar en más detalles, el libro cuenta una historia que recuerda en unas ocasiones a La vida es bella, por la inocencia con la que encara situaciones desoladoras; en otras, tiene una estructura similar a la de Forrest Gump solo que sumergida en la cultura e iconografía india -Bollywood, hindús, Taj Mahal, musulmanes, orfanatos, pobreza, cristianos, prostitución infantil, etc-, y con pinceladas dramáticas que me recordaron a un cuento de Chejov de cuyo nombre no puedo acordarme (pero Google sí: Vanka).

Entretenida y recomendable.