La música de los números primos


Sipnosis:
A los niños les enseñan en la escuela que los números primos sólo pueden dividirse por sí mismos y por la unidad. Lo que no les enseñan es que los números primos representan el misterio más fascinante al que nos enfrentamos en nuestra búsqueda del conocimiento. ¿Cómo predecir cuál va a ser el siguiente número primo de una serie? ¿Existe alguna fórmula para generar números primos? En 1859, el matemático alemán Bernhard Riemann planteó una hipótesis que apuntaba a la solución del antiguo enigma. Pero no consiguió demostrarla y el misterio no hizo más que aumentar. En este libro asombroso, Marcus du Sautoy nos cuenta la historia de los hombres excéntricos y brillantes que han buscado una solución para revolucionar ámbitos tan distintos como el comercio digital, la mecánica cuántica y la informática. El relato de Du Sautoy constituye una evocación maravillosa y emocionante del mundo de las matemáticas, de su belleza y sus secretos.

El libro es un interesante repaso por la historia matemática de los números primos: la hipótesis de Riemman, Gauss, máquinas de Turing, conjetura de Goldbach, Gotinga, Ramanujan, Dirichlet, Princeton, mecánica cuántica... si ninguno de estos nombres te dice nada o, peor aún, te producen repulsa, este no es tu libro.

Pero si te interesa mínimamente la ciencia y sobre todo, la matemática, este libro es un MUST.

Y de propina, una serie que viene en el libro:

1, 2, 3, 5, 7, 11, 15, 22, 30....


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Si no fuera porque tengo atascadas las Mates II desde hace ocho años y tengo manía a la mitad de las personas que mencionas, diría que es un libro que me parece hasta interesante... quizá cuando sea adulto... xD

dunker dijo...

Vamos: Si no fuera porque te da náuseas, lo leerías fijo.

Unknown dijo...

Es un must? Te has vuelto argentino o qué?
Yo hubiera puesto, en vez de "si esto de los números no te motiva y tal, éste no es tu libro (so imbécil)" aquello de "a la minoría, siempre.
Por cierto, Gauss era un hijoputa que hundió al pobre Bolyai. Casi se suicida. Todo por menudencias: la geometría hiperbólica. Vaya cabrón.

dunker dijo...

Puede que me esté contagiando del lenguaje spanglish porque estoy leyendo "La maravillosa vida breve de Oscar Wao" (una fokin historia de un loser obeso y asocial) escrita por un dominicano.