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Bienvenido a la república independiente de tu puente


Después del circo que montó Calatrava porque habían osado a mancillar Su Obra, el Ayuntamiento de Bilbao le lanza un órdago a la cara colocando una alfombra en Su pasarela Zubi Zuri con el maligno y descabellado fin de que la gente no se resbale cuando ande sobre ella.

Gentuza.

No saben apreciar El Arte y se encabezonan en andar por el tablero de pavés traslúcido en lugar de cruzar a nado la ría. Y como Bilbao es una ciudad tan mal diseñada que llueve con frecuencia, alegan que el agua y el vidrio pulido no se llevan bien desde el punto de vista del rozamiento con las suelas de los zapatos.

En fin, veremos en qué acaba todo esto. Por lo menos, se le ha avisado de lo que se iba a hacer, así que permaneceremos espectantes. Yo creo que esto se resuelve en un capítulo de De Buena Ley.




El puente móvil del puerto de Valencia


El puente móvil del Puerto de Valencia hace honor a su nombre: es móvil de verdad, porque se ha movido de sitio. El otro día, hablando sobre el circuito urbano de F1 de Valencia me columpié, porque dije que este puente lo iban a mover solo para la carrera, para hacer bonito. En realidad, su historia no es tan vergonzosa como yo la pinté, pero es bastante lamentable:
Se abrió en 2002 como conexión ferroviaria levadiza entre las transversales de Levante y Poniente. Al cerrarse la dársena interior para la Copa, el puerto construyó una nueva vía férrea y de circulación de camiones pegada al puente, que perdió su función. Pasó a ser una plataforma fija bajo la que ya no corría el agua. El hueco que dejará ahora se rellenará de cemento para redondear la dársena. El traslado lo costea por 11 millones de euros la Autoridad Portuaria, que prevé usar el puente como salida de emergencia desde el muelle de Levante. El puente costó 13,8 millones de euros.
Se diseñó (y pagó) un puente que en 3 años ya no servía para nada. Menos mal que se les ocurrió la idea del circuito urbano y por la módica cantidad de 11 millones de los modernos euros se coloca en un sitio que queda guapamente.

Amazing.



Se supone que para el 31 de mayo estará toda la obra acabada; trabajando a destajo están, estas dos fotografías son del sábado 15. Más fotos del proceso de traslado del puente: aquí, aquí, aquí, aquí y aquí.


La verdad es que toda esa zona, arreglada para la Copa (del o de la) América ha quedado preciosa, pero esta foto es de un fin de semana y no había nadie paseando por allí.

Una última cosa, en un artículo hablé sobre que Calatrava denunció un plagio, en concreto en un concurso para un puente móvil en el puerto de Barcelona. Mirad fotos del puente construido en la ciudad condal y comparadlo con el de Valencia. Ah, la obra catalana es un par de años más vieja que la valenciana (2000 Vs. 2002). Aún no he leído en ningún sitio a Juan José Arenas de Pablo diciendo que Julio Martínez Calzón tiene un jeta inmensa...


Inauguraciones de puentes



Hace unos siglos, los puentes eran el no va más para los dirigentes políticos, y era muy normal que el rey de turno estuviera presente el día del descimbrado de un arco (retirar el andamiaje que aguanta las dovelas hasta que éstas pueden sostenerse por sí mismas). Aplaudían y todo cuando el puente aguantaba. Supongo que si se venía abajo aplicarían allí mismo, a rajatabla, el Código de Hammurabi, lo cuál era otro motivo para recibir la ovación del pueblo: antes sí que sabían hacer bien las cosas.

En la actualidad las construcciones emblemáticas se suelen visitar en función de las fechas electorales, claro, pero casi siempre se espera a que esté acabado el firme para pisar en terreno ídem. Una caída a un charco de barro o dejar los dientes en una piedra produciría el efecto contrario en los votantes, al parecer. El caso es que en una de las ocasiones que se les ocurrió acudir a una obra más allá del mero hecho de cortar una cinta, fue en la Expo 92 de Sevilla, en concreto para ver el giro del Puente de la Barqueta (el de la foto superior) hasta su posición definitiva flotando sobre barcazas.

Como siempre pasa en estas cosas, se complicó el asunto y aquel día hizo un viento del carajo. Y dominar un puente metálico de un gritón de toneladas es complejo. Además, un elemento auxiliar (no me acuerdo si fue un machón de donde tiraban del puente con gatos para que girase) que además era de las pocas cosas que había de hormigón, reventó, lo que hizo que durante unos segundos el puente fuese a la deriva. Una colisión descontrolada con la otra orilla podría haber sido fatal. Por fortuna, el puente volvió a su posición inicial, paralela a la orilla y los políticos se marcharon a su casa un tanto decepcionados con la performance que habían presenciado. Esa misma noche, sin nadie a la vista y sin viento, el puente fue girado poco a poco y sin problemas hasta la posición que tiene actualmente.

Curiosamente, no he encontrado nada de esto en internet, pero confío más en mi memoria porque me lo contó uno de los diseñadores del puente. (Edito: he encontrado algo).

16 años más tarde, tenemos otra Expo a la vista y otro puentazo: el Puente del Tercer Milenio (infografía inferior). En este caso, las dimensiones del mismo impiden realizar el mismo procedimiento constructivo que en el de la Barqueta. Creo que va a batir algún record del mundo, el puente bowstring con arco hormigón más bestia, me parece. Sea como sea, el hermano mayor del Puente de la Barqueta fue adjudicado a la empresa constructora en una fecha que ya, directamente, era imposible según el proyecto, acabarlo antes de la inauguración de la Expo de Zaragoza de este año. Porque tengo fuentes bien informadas que me dicen que los plazos van malamente, que si no me temería que esta semana Zapatero apareciese por allí con unas tijeras en busca de una cinta que cortar...


Calatrava, cada día con más amigos


Demasiadas polémicas jalonan la trayectoria profesional de Santiago Calatrava. Su última hazaña, la denuncia interpuesta al Ayuntamiento de Bilbao por unir a su pasarela de Zubizuri otra de Arata Isozaki. Lo explican con todo lujo de detalles en Construmatica, incluso con las posibles consecuencias que puede acarrear una sentencia favorable al arquitecto-ingeniero. Esbozaré un pequeño perfil del ínclito artista, centrándome en las críticas que ha ido recibiendo a lo largo de los años:
  • Embustes estructurales. A pesar de tener una formación ingenieril (posterior a la arquitectónica), se empeña en trazar líneas falsas desde el punto de vista estructural. Algunos de sus puentes tienen cantidades sonrojantes de hormigón bajo tierra (en cimentación) para poder compensar los esfuerzos que sus arriesgadas formas generan en los arranques. Al público en general le puede dar igual mientras la obra resultante quede bonita, pero si esa (dudosa en ocasiones) belleza se ha de conseguir a expensas de aumentos vergonzosos del presupuesto (porque si no, se cae) debemos hacer algo todos, ciudadanos y políticos. Al fin y al cabo, es nuestro dinero.
  • Acusaciones de plagio. Si bien es cierto que parece que tiene algo de razón en el caso del Reichstag, en absoluto es así en otro de sus episodios turbulentos. Un caso de jeta inmensa. Así, sin cortarse ni un pelo valoró el valenciano el fallo del concurso del puente móvil del puerto de Barcelona. Y no acusó a un pelagatos, no, si no a Juan José Arenas de Pablo, un tipo que es Catedrático de Puentes y con el que ya había compartido reuniones durante los preparativos de la Expo 92 porque era autor de otro de los puentes (a mi parecer, el mejor desde el punto de vista estético y estructural ) que unen la isla de la Cartuja con el resto de Sevilla. Sin más, adjunto las dos fotografías que ilustraban el artículo en la edición impresa.

  • La primera de ellas es la que se ha construido, mientras que la segunda es el proyecto presentado a concurso por el estudio de Calatrava. A simple vista, se advierte la diferencia de tamaño de los estribos del vano principal. No sólo se intuye que no se ha tenido en cuenta un impacto (probable) de un buque, si no que a todas luces no aguantaría los esfuerzos estáticos ni mucho menos dinámicos derivados de las maniobras de apertura y cierre del puente.
  • Genialidades varias. Por ejemplo, imponer en el Auditorio de Tenerife un motor en la punta de la ola (elemento puramente ornamental) para que tras recoger el agua de lluvia se bombee para que no gotee sobre la nuez. ¿Que los minusválidos no pueden pasar por mi obra? Pues que crucen nadando, digo... en barco.
En fin, decenas de anécdotas se podrían incluir en este último punto, pero no vale la pena. Este artista no busca ser entendido, busca ser libre...