Calatrava, cada día con más amigos
Demasiadas polémicas jalonan la trayectoria profesional de Santiago Calatrava. Su última hazaña, la denuncia interpuesta al Ayuntamiento de Bilbao por unir a su pasarela de Zubizuri otra de Arata Isozaki. Lo explican con todo lujo de detalles en Construmatica, incluso con las posibles consecuencias que puede acarrear una sentencia favorable al arquitecto-ingeniero. Esbozaré un pequeño perfil del ínclito artista, centrándome en las críticas que ha ido recibiendo a lo largo de los años:
- Embustes estructurales. A pesar de tener una formación ingenieril (posterior a la arquitectónica), se empeña en trazar líneas falsas desde el punto de vista estructural. Algunos de sus puentes tienen cantidades sonrojantes de hormigón bajo tierra (en cimentación) para poder compensar los esfuerzos que sus arriesgadas formas generan en los arranques. Al público en general le puede dar igual mientras la obra resultante quede bonita, pero si esa (dudosa en ocasiones) belleza se ha de conseguir a expensas de aumentos vergonzosos del presupuesto (porque si no, se cae) debemos hacer algo todos, ciudadanos y políticos. Al fin y al cabo, es nuestro dinero.
- Acusaciones de plagio. Si bien es cierto que parece que tiene algo de razón en el caso del Reichstag, en absoluto es así en otro de sus episodios turbulentos. Un caso de jeta inmensa. Así, sin cortarse ni un pelo valoró el valenciano el fallo del concurso del puente móvil del puerto de Barcelona. Y no acusó a un pelagatos, no, si no a Juan José Arenas de Pablo, un tipo que es Catedrático de Puentes y con el que ya había compartido reuniones durante los preparativos de la Expo 92 porque era autor de otro de los puentes (a mi parecer, el mejor desde el punto de vista estético y estructural ) que unen la isla de la Cartuja con el resto de Sevilla. Sin más, adjunto las dos fotografías que ilustraban el artículo en la edición impresa.
- La primera de ellas es la que se ha construido, mientras que la segunda es el proyecto presentado a concurso por el estudio de Calatrava. A simple vista, se advierte la diferencia de tamaño de los estribos del vano principal. No sólo se intuye que no se ha tenido en cuenta un impacto (probable) de un buque, si no que a todas luces no aguantaría los esfuerzos estáticos ni mucho menos dinámicos derivados de las maniobras de apertura y cierre del puente.
- Genialidades varias. Por ejemplo, imponer en el Auditorio de Tenerife un motor en la punta de la ola (elemento puramente ornamental) para que tras recoger el agua de lluvia se bombee para que no gotee sobre la nuez. ¿Que los minusválidos no pueden pasar por mi obra? Pues que crucen nadando, digo... en barco.
En fin, decenas de anécdotas se podrían incluir en este último punto, pero no vale la pena. Este artista no busca ser entendido, busca ser libre...

1 comentario:
Hola, Stewie!
Publicar un comentario