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Bienvenido a la república independiente de tu puente


Después del circo que montó Calatrava porque habían osado a mancillar Su Obra, el Ayuntamiento de Bilbao le lanza un órdago a la cara colocando una alfombra en Su pasarela Zubi Zuri con el maligno y descabellado fin de que la gente no se resbale cuando ande sobre ella.

Gentuza.

No saben apreciar El Arte y se encabezonan en andar por el tablero de pavés traslúcido en lugar de cruzar a nado la ría. Y como Bilbao es una ciudad tan mal diseñada que llueve con frecuencia, alegan que el agua y el vidrio pulido no se llevan bien desde el punto de vista del rozamiento con las suelas de los zapatos.

En fin, veremos en qué acaba todo esto. Por lo menos, se le ha avisado de lo que se iba a hacer, así que permaneceremos espectantes. Yo creo que esto se resuelve en un capítulo de De Buena Ley.




Arco espacial (2)




Ya que alguien anónimo ha comentado la entrada Arco espacial, aprovecho para subir unas fotos nuevas del puente de Galindo y responderle aquí. No dije que la pasarela de Ripshorst tenga el mismo comportamiento estructural, sino que
"[Reverencia on]Jörg Schlaich[Revencia off] ya había enredado con el tema de arcos espaciales (aunque de arco inferior) en la pasarela peatonal de Ripshorst"

Pero, evidentemente, son como una castaña y un huevo: no se parecen en nada.

Excepcional el documento que enlazas, "Anónimo"; he echado un vistazo a esa tesis doctoral y tiene una pinta espectacular. Espero leerla y tal vez, escribir un "Arco espacial (3)" con mis impresiones sobre ella.


Razón y Ser de los tipos estructurales, de Eduardo Torroja



Hace unos días, mientras leía el Razón y Ser, apareció una noticia en la prensa, anunciando el cumpleaños oficial del nacimiento de la Movida, en la que comentaban que el "enrollado director de la escuela (José Antonio Torroja, padre de Ana, la cantante de Mecano) apoyaba ese festivo jaleo". Evidentemente, por motivos cronólogicos no pude conocer al autor del libro objeto de este artículo, pero a los otros dos (hijo de y nieta de), los he podido conocer personalmente dentro de sus facetas profesionales, a ella en un escenario y a él, en una mesa redonda en la que comenzó con un "Buenas tardes, yo soy el Torroja que no es famoso" (que por lo que veo en la Wikipedia, lo ha utilizado mucho). Es cierto que la fama de su hija es incuestionable, pero la repercusión pública de su padre Eduardo (creador de El Libro) es ínfima, cuando ha realizado obras impresionantes y difícilmente abordables hoy en día, tanto desde el punto de vista económico como desde el ehm... de tenerlos bien puestos. Eso sí, te encuentras con decenas de ediciones de Taschen con Saarien, Lloyd Wright, Gaudí, El Ínclito, etc,. pero es dificilísimo encontrar retrospectivas que recojan la trayectoria de Torroja. Por eso, me sorprendió gratamente un (antiguo) volumen japonés que conseguí sobre arquitectura e ingeniería civil contemporánea donde ponían a la misma altura (o más) a Eduardo Torroja que Eiffel, Freyssinet, Maillart, Candela, Nervi y los Taschensianos citados anteriormente, entre otros.



Recomiendo a cualquiera que le interese el tema, que intente localizar la obra "Eduardo Torroja. Ingeniero" que publicó Pronaos hace más de 10 años, una auténtica joya.

En cuanto al Razón y Ser en sí, se trata de una obra de difícil catalogación; es básicamente una obra de divulgación, sí, pero los apellidos son bastante discutibles: ingenieril, científica, filosófica o artística. Todo ello, con una forma de expresión muy lírica y particular de principios del siglo XX, y una gran capacidad de transmitir ideas y sensaciones con las palabras precisas. Así, tan pronto se está valorando la adecuación de determinado material a un fenómeno resistente en particular:
(...) el acero ideal para las construcciones no es el hidalgo de las espadas toledanas, cuyo duro temple, si le permitía curvarse con elegante cortesía, le obligaba a quebrarse antes de aceptar una doblez. Es, por el contrario, el que, sin merma de su fortaleza, acepta el trabajo de la lima, del punzón o de la taladradora; y el que, ante un exagerado esfuerzo, sabe ceder con prudencia, y amoldarse a una forma que le permita redistribuir sus tensiones para mejor soportar la carga, manteniendo firme su tenacidad aun en el momento extremo de obligarle a rendirse.
Como se está realizando una crítica sutil a la sociedad burguesa:
(...) porque el hombre quiere, sobre su cabeza, una altura libre, tanto más grande cuanto mayor es la importancia, el cargo o la vanidad de la persona que lo desaprovecha. La desaparición de la chistera y de la araña de cristal ha coincidido con una disminución de esta tendencia.
Los pasajes que rezuman ira contenida (en los que cualquier calculista de estructuras, subordinado alguna vez a los aires de grandeza de un artista, se puede ver perfectamente reflejado), son resueltos con gran sarcasmo:
El hombre estructural -de esta exigente intransigente raza a la que pertenece el autor- pide que le dejen colocar los soportes en algún sitio que sirvan para soportar algo, asegurando que, con suprimirlos, sólo se logrará que el usuario coloque en su lugar una estantería o un jarrón, seguramente de mal gusto; pero el artista insiste en que las columnas, en medio de la sala, son antiestéticas; y que, en fachada, necesita grandes dinteles para poder aloja, bajo ellos, los montantes de los batientes de las muchas puertas, cuyo ancho, por inadvertida excepción, sigue estando a escala con las personas. En algún caso de éstos, el técnico ha terminado por irse con su estructura sustentante a la planta de encima o huir escaleras arriba a esconderla en el desván de la cubierta, donde irá a acompañarla, algún día, el cursi del jarrón de la planta baja.
Desde luego, los capítulos en los que se entra de lleno a valorar aspectos subjetivos sobre la estética, son muy opinables. Aunque es curioso ver cómo en su tiempo (cuando se redactó el libro), la arquitectura se decantaba claramente por la línea recta cuando hoy en día no puedes considerarte una supervedette de la arquitectura si eres incapaz de diseñar una edificación sin ángulos rectos:
El arquitecto de estos últimos años ha achacado con frecuencia a la curva la blandura como calidad peyorativa; pero, en ese sentido, puede asegurarse que sólo son blandas las curvas mal trazadas y peor enlazadas. Ni aun atribuyendo virilidad a la recta y femineidad a la curva -lo que sería vanamente discutible-, podría considerarse eso como un defecto, porque ambos tipos contienen sus cánones propios de la belleza, y porque es demasiado peligroso estableces paralelismos entre cosas y conceptos tan heterogéneos. En todo caso, se antoja que la femineidad, con todas sus gracias, correspondería más a la voluble curvatura de la línea inflexa.
Me cuesta entender que, vendiéndose tan bien las obras de Du Sautoy que ya comenté o el mismo El Arte de la Guerra, el Razón y Ser sea un desconocido para el lector no especializado. Queda, por tanto, un aire de triste vigencia (décadas después) en sus últimos párrafos:
Aún se escribe mucho -si bien se lee menos- del Arte y de su historia; pero queda un largo camino que andar todavía hasta que se comprenda cómo en la construcción se encierra otro género de arte, el más amplio, que abarca, no sólo el arte puro, sino también el más real que intrínsecamente acompaña a la técnica; y que la misma percepción estética no se completa sin la comprensión de las causas esenciales que dan a la obra su perfección a través de la eucrática combinación estática de todos sus elementos, y de su lógico y orgánico funcionar resistente.

Y esta técnica -hoy que precisamente la cultura media es más elevada que nunca-, no es esotérica ni abstrusa en cuanto a la valoración cualitativa de sus funciones estático-resistentes, como ha podido apreciarse a lo largo de estas páginas. Es fácil de entender y de sentir a poco esfuerzo de reflexión que en ello se ponga. Lo que falta es, simplemente, la divulgación que atraiga el interés de las gentes que no se dedican a este género de trabajos, y la conciencia, en el espíritu de los que lo cultivan, de que esa compresión exterior sería una ventaja para todos y, en especial, para ellos mismos.
Amén. Creo que, con este artículo, recojo parcialmente el testigo de esa divulgación.

Entiendo que soy un público muy fácil, porque reconozco que cuando entré por primera vez a analizar en serio las formas creadas por Eduardo Torroja, (salpicadas con frases sueltas del Razón y Ser a lo largo de numerosas asignaturas), me sentí fascinado como cualquier niño de minibasket que ve videos de los mejores partidos de Jordan, jugados cuando ese chaval ni había nacido:


Sí, me gusté tomando apuntes, ¿y qué?. Cada loco con su tema.

PD. Mi nota final: (PL^2)/8, siendo P= 8 y L=3.




Arco espacial




¿Qué hacer si tienes pasta, un trazado curvo en planta, muy condicionado el canto y un Director de Proyecto que te suelta: "quiero un puente emblemático"?

Pues zas: toma arco espacial. Y al parecer, el primero del mundo con arco superior; aunque, cómo no [Reverencia on]Jörg Schlaich[Revencia off] ya había enredado con el tema de arcos espaciales (aunque de arco inferior) en la pasarela peatonal de Ripshorst. En la revista Cauce 2000 explican en profundidad el proceso de diseño y cálculo, pero contemplando en persona la obra, el "arpa" de los tirantes oblicuos queda... ¿cómo decirlo? Desproporcionada, demasiado potente, demasiado acero.

Seguro que ha sido inevitable, porque tratándose de [Reverencia on]Javier Manterola[Reverencia off], los kilos de acero y hormigón suelen ser absolutamente imprescindibles y fruto del cálculo estructural (no como otros).

El puente es muy fotogénico, eso sí, el voladizo de la marquesina y el arco parecen bailar, acercarse y alejarse sin tocarse, cumpliendo cada uno su función con rotundidad y ligereza a la vez. Pero el "arpa"... no sé.

Hace casi una década, un Dueto tragicómico (El Vendedor de Alfombras y El Artista), ya parieron unos arcos espaciales en el sostenimiento de la cubierta de su Proyecto Fin de Carrera, sacándose de la manga un Palacio de Deportes descomunal, orgiástico e innecesario, que en círculos de entendidos fue conocido como El Circo, El Pollo Asado o El Festival de Pilonos Fálicos.




Por fortuna se trataba de un proyecto ficticio, por lo que el buen gusto y las arcas públicas no se resintieron por la materialización de ese aborto fruto de mentes degeneradas. No obstante, el evaluador del Proyecto, descendiente de una familia de funambulistas italianos, valoró la creatividad, la seguridad en sí mismos y los santos cojones que tuvo el Dueto para presentar ese documento, y les endiñó una notaza por un tocho en el que lo único que estaban trabajados eran los planos y la encuadernación.

Y así se construye la Historia de la Obra Civil en el mundo.





El puente móvil del puerto de Valencia


El puente móvil del Puerto de Valencia hace honor a su nombre: es móvil de verdad, porque se ha movido de sitio. El otro día, hablando sobre el circuito urbano de F1 de Valencia me columpié, porque dije que este puente lo iban a mover solo para la carrera, para hacer bonito. En realidad, su historia no es tan vergonzosa como yo la pinté, pero es bastante lamentable:
Se abrió en 2002 como conexión ferroviaria levadiza entre las transversales de Levante y Poniente. Al cerrarse la dársena interior para la Copa, el puerto construyó una nueva vía férrea y de circulación de camiones pegada al puente, que perdió su función. Pasó a ser una plataforma fija bajo la que ya no corría el agua. El hueco que dejará ahora se rellenará de cemento para redondear la dársena. El traslado lo costea por 11 millones de euros la Autoridad Portuaria, que prevé usar el puente como salida de emergencia desde el muelle de Levante. El puente costó 13,8 millones de euros.
Se diseñó (y pagó) un puente que en 3 años ya no servía para nada. Menos mal que se les ocurrió la idea del circuito urbano y por la módica cantidad de 11 millones de los modernos euros se coloca en un sitio que queda guapamente.

Amazing.



Se supone que para el 31 de mayo estará toda la obra acabada; trabajando a destajo están, estas dos fotografías son del sábado 15. Más fotos del proceso de traslado del puente: aquí, aquí, aquí, aquí y aquí.


La verdad es que toda esa zona, arreglada para la Copa (del o de la) América ha quedado preciosa, pero esta foto es de un fin de semana y no había nadie paseando por allí.

Una última cosa, en un artículo hablé sobre que Calatrava denunció un plagio, en concreto en un concurso para un puente móvil en el puerto de Barcelona. Mirad fotos del puente construido en la ciudad condal y comparadlo con el de Valencia. Ah, la obra catalana es un par de años más vieja que la valenciana (2000 Vs. 2002). Aún no he leído en ningún sitio a Juan José Arenas de Pablo diciendo que Julio Martínez Calzón tiene un jeta inmensa...


Calatrava, cada día con más amigos


Demasiadas polémicas jalonan la trayectoria profesional de Santiago Calatrava. Su última hazaña, la denuncia interpuesta al Ayuntamiento de Bilbao por unir a su pasarela de Zubizuri otra de Arata Isozaki. Lo explican con todo lujo de detalles en Construmatica, incluso con las posibles consecuencias que puede acarrear una sentencia favorable al arquitecto-ingeniero. Esbozaré un pequeño perfil del ínclito artista, centrándome en las críticas que ha ido recibiendo a lo largo de los años:
  • Embustes estructurales. A pesar de tener una formación ingenieril (posterior a la arquitectónica), se empeña en trazar líneas falsas desde el punto de vista estructural. Algunos de sus puentes tienen cantidades sonrojantes de hormigón bajo tierra (en cimentación) para poder compensar los esfuerzos que sus arriesgadas formas generan en los arranques. Al público en general le puede dar igual mientras la obra resultante quede bonita, pero si esa (dudosa en ocasiones) belleza se ha de conseguir a expensas de aumentos vergonzosos del presupuesto (porque si no, se cae) debemos hacer algo todos, ciudadanos y políticos. Al fin y al cabo, es nuestro dinero.
  • Acusaciones de plagio. Si bien es cierto que parece que tiene algo de razón en el caso del Reichstag, en absoluto es así en otro de sus episodios turbulentos. Un caso de jeta inmensa. Así, sin cortarse ni un pelo valoró el valenciano el fallo del concurso del puente móvil del puerto de Barcelona. Y no acusó a un pelagatos, no, si no a Juan José Arenas de Pablo, un tipo que es Catedrático de Puentes y con el que ya había compartido reuniones durante los preparativos de la Expo 92 porque era autor de otro de los puentes (a mi parecer, el mejor desde el punto de vista estético y estructural ) que unen la isla de la Cartuja con el resto de Sevilla. Sin más, adjunto las dos fotografías que ilustraban el artículo en la edición impresa.

  • La primera de ellas es la que se ha construido, mientras que la segunda es el proyecto presentado a concurso por el estudio de Calatrava. A simple vista, se advierte la diferencia de tamaño de los estribos del vano principal. No sólo se intuye que no se ha tenido en cuenta un impacto (probable) de un buque, si no que a todas luces no aguantaría los esfuerzos estáticos ni mucho menos dinámicos derivados de las maniobras de apertura y cierre del puente.
  • Genialidades varias. Por ejemplo, imponer en el Auditorio de Tenerife un motor en la punta de la ola (elemento puramente ornamental) para que tras recoger el agua de lluvia se bombee para que no gotee sobre la nuez. ¿Que los minusválidos no pueden pasar por mi obra? Pues que crucen nadando, digo... en barco.
En fin, decenas de anécdotas se podrían incluir en este último punto, pero no vale la pena. Este artista no busca ser entendido, busca ser libre...