En estos días, la cadena gratuita cuatro anuncia un nuevo pack de series con vistas a la temporada estival, de las que destacan la ya comentada Californication y Dexter. Esta última trata sobre un eficiente policía forense de Miami especialista en sangre y sus relaciones personales. A simple vista podría parecer un spin-off de CSI Miami, si no fuera por la afición del protagonista por matar y despedazar humanos. En efecto, Dexter Morgan (Michael C. Hall) es un psicópata: Un inteligente, educado y eficiente policía psicópata.

Si ya la serie Los Soprano supuso una apuesta arriesgada por estar protagonizada por el capo de la mafia en New Jersey, Dexter da una vuelta de tuerca más al estar narrada en primera persona por un psicópata por el que es casi imposible no sentir simpatía: mata a asesinos. Su padre adoptivo (un policía), descubriendo las tendencias asesinas que tenía su hijo desde muy pequeño, decidió encauzarlas hacia el bien a través de años de entrenamiento, saciando de esta manera su necesidad de matar únicamente con quienes se lo merecen: El Código de Harry, una aberrante desviación de los procedimientos policiales con el fin de investigar a sospechosos de asesinato, obtener pruebas irrefutables en su contra y condenarlos a ser atados con plástico a una mesa y ser descuartizados lentamente frente a fotografías de sus víctimas. Un momento antes de comenzar con la carnicería, Dexter coge una gota de sangre de su mejilla como trofeo, para unirla a su colección. Cuando acaba su ritual macabro, recoge todos los pedazos y los tira en la bahía, volviendo a tiempo a casa de su novia para jugar con los hijos de ésta o para ir a cenar con su hermana (otra policía) o para jugar a los bolos con los compañeros de trabajo. Todo es normal, aparentemente nadie sospecha nada, excepto el sargento Doakes (Erik King), un ex-marine que intuye algo oculto en la personalidad de Dexter...

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