Diario de una relación inexistente: día 11

Vuelta a la normalidad. Llegamos a Su parada y Heia aparece. Hoy había mucha gente en el vagón otra vez; me tapaban varias personas que estaban de pie. Ese camuflaje humano me ha permitido espiar sus movimientos al entrar. Ha oteado con esos ojos inmensos, desde la esbeltez de Su cuello, hasta que ha localizado un asiento libre. O no me ha encontrado a mí. Porque hoy había pensado en hacerme el duro.

Por el rabillo del ojo más o menos tenía ubicada su posición, pero me he enfrascado en la lectura murmurando como un rosario: No mires, no mires, no mires, tercer misterio, no mires, no mires... Así he estado hasta que se ha levantado una colegiala (no tendría más de 16 años) con esas falditas plisadas, esos calcetinillos hasta la espinilla, esas camisas blancas coquetamente entreabiertas.. que son mi perdición (junto a tantas otras tentaciones a las que sucumbo). He seguido su trayectoria con la vista hasta que he cruzado la mirada con Heia. Me estaba observando fijamente.

Estaba celosa. Muy celosa.

Muy seguro de mi mismo en esos momentos, he tomado una decisión: ahora o nunca. Todas las señales eran propicias; incluso llevaba calzoncillos limpios.

Fin de trayecto. La escena con la colegiala se ha producido una parada antes del final, por lo que aún en caliente, he marcado la página del libro, he parado la música, lo he guardado todo en el bolso y me he lanzado en pos de su conquista.

Fanfarria Olímpica a todo trapo.

"Hola" (clásica estrategia).

Ehm.. Hola, me ha respondido Heia. Estaba francamente sorprendida. Tal vez un poco irritada aún por mi mirada depredadora hacia la cría esa: Ese pensamiento cruza mi mente; si se llega a producir cinco segundos antes, no estaría ahí. Pero estoy AHÍ. Y ya no sabía qué decir más.

"¿Qué tal?". Strike dos.

Bien, para ser lunes.... Se muestra paciente, un poco a la espectativa. Creo que se está divirtiendo con la situación. Qué cojones. Me he sentado a su lado dispuesto a comenzar una conversación.

"Sé que tienes tiempo, tu próximo tren sale dentro de cinco minutos." He comenzado; las palabras me salían solas, sus labios han dibujado una O. "Llevo 13 días con ganas de decirte algo y hoy es un día tan bueno como cualquier otro. Excepto para los supersiticiosos. No soy supersticioso. Puede que un poco maniático. Pero, ¿quién no es maniático hoy en día?"

Era una pregunta retórica, lanzada para ganar tiempo mental, pero Heia ha respondido Sí, es verdad. Me he acordado del anuncio de Minutmeit, el del zumo de naranja. La imagen de dos hombres de negro subidos a una escalera y probando una naranja del árbol siempre me pareció esperpéntica. "¿Te apetece un zumo de naranja?", he preguntado estúpidamente. Suerte que mi pensamiento no ha derivado, como casi siempre suele hacer, a algún contenido sexual.

Me apetece, me ha contestado sonriendo, pero no puedo salir. Si lo hago, debo sacarme otro billete... Gracias de todas formas.
"Ah. Sí, es verdad".
Eso ya lo he dicho yo, jaja. ¡Se ríe!! "Sí, es verdad". .
Jaja. Solo te falta el traje y las gafas oscuras. .
"Ahora que comentas lo del traje y las gafas oscuras, ¿te va Tarantino?¿Has visto Malditos Bastardos? ¿Te apetecería ir hoy al cine conmigo y la vemos?" La escasez de sangre cerebral se ha cobrado su precio. Heia ha apagado su risa y se ha quedado mirándome, sin dejar de sonreir.
No, hoy no puedo. He quedado con mi novio.

El disco de la Fanfarria Olímpica deja de girar.

Claro, qué cojones esperaba. "Ah, erjermromble astrojumde, jeje." Se me ha ocurrido decir para salir limpiamente de la situación embarazosa. Heia me ha seguido mirando, divertida.

Levantándose del asiento, me responde: No sé qué has dicho, pero sé lo que he dicho: HOY.

Se llama cambio de bobina. El espectador no sabe lo que ha visto pero lo ha visto.

"Ah, ehm... Pues entonces... ¿¡mañana!?".

Pensé que nunca lo dirías. Jaja. Tengo que coger un tren. Mañana por la mañana hablamos. ¿Bien?

¡¡Cojonudo!!! "Vale. Hasta mañana".

Sonrisa de despedida.



En cuanto ha partido su tren, me he ido corriendo al baño. Los retortijones ya no tenían marcha atrás.


(Continuará)



2 comentarios:

Rafa dijo...

vaya petarda joder, pues nada a por ella, eso sí, ten siempre presente que si algún día la haces tuya te podrá hacer la misma jugada que la que (deseamos) le haga a su novio contigo.

yo ayer vi a una de las susodichas que te comenté, seguramente me vio y se hizo la loca, pero decidí dejarla ir, que crea que ha escapado jajaja, maldita puta.

dunker dijo...

La victoria final será nuestra, Rafa.

Vivo con esa esperanza.