Diario de una relación inexistente: día 10

¿Se nos acabó el amor de tanto usarlo?

Huelga decir que tampoco hoy ha aparecido. Y no, no iba en otro vagón. Tanto ayer como hoy me he cuidado mucho de repasar todos los coches cuando salí, en nuestra parada.

No sé qué puedo haber hecho mal, más que nada porque no he movido ficha. No es justo haber fracasado por omisión cuando siempre la cago por un comentario inoportuno ("Me gustan tus tetas; ¿me dices la hora?"), un mal gesto (aullar al ver el culaso de otra tía) o una inocente falta de etiqueta (carraspear hasta arrancar de la garganta un buen gargajo y escupirlo haciendo puntería en la cara de niños pequeños).

Esta vez he cuidado cada paso, pero Heia no está; Heia se fue. La muy puta.

Debo tranquilizarme. Puede que se haya tomado la semana de vacaciones.

Eso tiene que ser.


...


Vale, ya sé lo que voy a hacer: daré una semana de márgen para que vuelva a montarse en mi tren. Si en este periodo no aparece, tomaré el siguiente, por si Heia ha reajustado sus horarios. Si aún así, sigo sin encontrarla...

Estoy muy triste.


(Continuará)


No hay comentarios: