Diario de una relación inexistente: día 13

Me ha llamado por teléfono. Tiene la garganta destrozada, la voz ronca, me recuerda a Olivia Danan de Fringe; ya he comentado cómo me gusta. Obviamente, tengo una erección.

Se ve que con el episodio del borrachuzo de ayer, bajo la lluvia, ha cogido frío. Anda jodidilla. Que por lo menos un par de días no va a poder ir a trabajar ni nada.

Y me encantaría que me visitases, pero... bueno, ya sabes.
"Sí, sí, claro. Lo entiendo." Están dándote largas, imbécil.
No pensarás que te estoy dando largas ¿verdad.

"No lo pienso, claro que no."
Lo pasé bien ayer, dentro de lo que cabe.

"Yo también!". La amo.
¿Hiciste algo... con lo que te dije?

Se me cae el móvil de la mano. Oigo su risa desde el suelo. Recobro cierta compostura "Sí, por supuesto. Soy muy de seguir consejos".
Jaja. Tienes serios problemas de destreza fina, se te caen las cosas continuamente. Jaja. Me encanta turbarte.
¡Y a mí me encantaría tumbarte conmigo encima, cacho perraca! "Qué maja, la chavala".
No, en serio... Me gustó besarte
.
"Y a mí que lo hicieras; hoy no me he lavado los dientes para mantener el sabor de tu saliva". Se ríe. Creo que su sentido del humor va a ser un problema, no me toma nunca en serio.
Qué guarrete, jaja
.
"Entonces mejor no te digo lo de la puerta de la vecina".
Hmpfjajaja. Mejor no, mejor no. Eres un ejemplar curiosísimo, de verdad.

Habla de mí como un objeto. Soy muy feliz en estos momentos. Oh. Tengo que colgar. Ya te llamo mañana.
"Vale. Cuídate."
Beso.
Te comería las tetacas como si fuesen dos chupachuses con chicle. "Otro para ti, ciao".
Hasta mañana
.

(Continuará)


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