Diario de una relación inexistente: día 16
Asunto: Crisis.
Orden del día:
1- Más vale novio conocido que exnovio por conocer.
2- Dime de lo que presumes y te diré lo que no te vas a follar.
3- Cuando el amor llama a la puerta, las putas entran por la ventana.
4- Ruegos y preguntas.
1: Más vale novio conocido que exnovio por conocer.
El viernes salimos por la noche y estuvimos por ahí, en los bares de siempre y no hacía nada de frío: le gustan Los Planetas. En otro caso habría sido otra señal inequívoca de estar hechos el uno para el otro, porque la lista de afinidades se compone de:
- le gustan Los Planetas.
- quiere sexo conmigo.
Eso es todo.
No necesito más. O no necesitaba más. Como iba diciendo, estuvimos tomando algo, bailoteando, frotándonos, sintiéndome El Rey del Mundo. Nos íbamos a retirar cuando una amiga de Heia puso un SMS, que estaba en tal garito y que tenía que devolverle el no sé qué. El bar en cuestión es uno muy poco recomendable. Ya sospeché algo cuando dijo Ahí solía ir mucho antes.... antes de estar contigo, quiero decir. Y ahí que fuimos. Parece que últimamente vamos sembrando violencia a nuestro paso, como un Jinete del Apocalipsis cualquiera, porque todo fue entrar y empezar empujones y a volar puños entre un par de grupos. Nos refugiamos en una esquina, lejos del tumulto, para evitar otro disgusto. Encendieron las luces y quitaron la música; parecía que los ánimos se calmaban. Se apoderó del bar un silencio tenso y espeso, roto cuando un energúmeno hinchado a pesas y esteroides que estaba implicado en la riña tumultuosa se lanzó gritando contra el bando rival. Sus amigos le siguieron: aquello parecía una carga de Braveheart. Evidentemente -y como no podía ser de otra forma-, el mongolo que reinició la pelea era el exnovio de Heia.
Cómo me joden estas cosas.
Conseguimos salir del bar sin mayores problemas, bueno, es una forma de hablar. Al parecer Heia, además de hacerme saber en uno de sus mejores momentos que aquel era su ex, dejó caer que el tipo estaba molesto porque no sabía qué iban a hacer con el piso que habían comprado a medias.
Tócate los cojones.
Vomité. Pues no has bebido tanto. "Me han dado garrafón en la última copa", logré farfullar con los ojos desencajados. No tenía el pito para muchas fiestas, pero digamos que fue Mi Segundo Mejor Polvo de la Historia. Y el segundo peor, también.
2: Dime de lo que presumes y te diré lo que no te vas a follar
No sé cómo salió la conversación del internet y el tiempo que dedicamos cada uno a ello. Yo, henchido de orgullo, me quise consagrar diciendo que "tengo un blog".
¿No serás uno de esos frikis que cuentan toda su vida en el internet, no?.
“No, claro que no”.
Porque nada me jodería más que enterarme que hablas de mí a mis espaldas.
“Mujer, qué cosas tienes”.
Es que hay gentuza que hasta cuenta sus polvos.
“Cómo me jode la gente así”.
La cagamos, Luis. No la cagamos, ¡sale! "Pues parece que refresca".
3: Cuando el amor llama a la puerta, las putas entran por la ventana.
Lo previsible: decenas de años reservando mi semilla para la mujer apropiada y ahora que al parecer la he encontrado, se me cruzan jamelgas a todas horas. Por asuntos laborales imaginarios, tengo que trabajar de tú a tú con una chavala impresionante, inteligente, graciosa, culta y que me pone el pito como una campana.
Cómo será de guapa que a pesar de tener unas tetas colosales, ¡sé de qué color tiene los ojos! Amazing. No ha pasado nada, pero lo de Heia lo veía muchísimo más complicado y salió bien. En fin, estábamos reunidos, con seis personas más, pero hablábamos como si estuviéramos solos en la habitación, contándonos todo con la mirada. Es increíble, está ahí, al alcance la mano... me siento como Superman sin su capa.
Ruegos y preguntas:
¿Se puede estar enamorado dos veces al mismo tiempo?
¿Debería entrarla (a La Otra) o mantener la estrategia del pillador pasivo?
¿Lo mío con Heia tiene futuro?
Son cuestiones que se quedan ahí, en el aire, como motas de polvo animadas por el sol.
(Continuará)
2- Dime de lo que presumes y te diré lo que no te vas a follar.
3- Cuando el amor llama a la puerta, las putas entran por la ventana.
4- Ruegos y preguntas.
1: Más vale novio conocido que exnovio por conocer.
El viernes salimos por la noche y estuvimos por ahí, en los bares de siempre y no hacía nada de frío: le gustan Los Planetas. En otro caso habría sido otra señal inequívoca de estar hechos el uno para el otro, porque la lista de afinidades se compone de:
- le gustan Los Planetas.
- quiere sexo conmigo.
Eso es todo.
No necesito más. O no necesitaba más. Como iba diciendo, estuvimos tomando algo, bailoteando, frotándonos, sintiéndome El Rey del Mundo. Nos íbamos a retirar cuando una amiga de Heia puso un SMS, que estaba en tal garito y que tenía que devolverle el no sé qué. El bar en cuestión es uno muy poco recomendable. Ya sospeché algo cuando dijo Ahí solía ir mucho antes.... antes de estar contigo, quiero decir. Y ahí que fuimos. Parece que últimamente vamos sembrando violencia a nuestro paso, como un Jinete del Apocalipsis cualquiera, porque todo fue entrar y empezar empujones y a volar puños entre un par de grupos. Nos refugiamos en una esquina, lejos del tumulto, para evitar otro disgusto. Encendieron las luces y quitaron la música; parecía que los ánimos se calmaban. Se apoderó del bar un silencio tenso y espeso, roto cuando un energúmeno hinchado a pesas y esteroides que estaba implicado en la riña tumultuosa se lanzó gritando contra el bando rival. Sus amigos le siguieron: aquello parecía una carga de Braveheart. Evidentemente -y como no podía ser de otra forma-, el mongolo que reinició la pelea era el exnovio de Heia.
Cómo me joden estas cosas.
Conseguimos salir del bar sin mayores problemas, bueno, es una forma de hablar. Al parecer Heia, además de hacerme saber en uno de sus mejores momentos que aquel era su ex, dejó caer que el tipo estaba molesto porque no sabía qué iban a hacer con el piso que habían comprado a medias.
Tócate los cojones.
Vomité. Pues no has bebido tanto. "Me han dado garrafón en la última copa", logré farfullar con los ojos desencajados. No tenía el pito para muchas fiestas, pero digamos que fue Mi Segundo Mejor Polvo de la Historia. Y el segundo peor, también.
2: Dime de lo que presumes y te diré lo que no te vas a follar
No sé cómo salió la conversación del internet y el tiempo que dedicamos cada uno a ello. Yo, henchido de orgullo, me quise consagrar diciendo que "tengo un blog".
¿No serás uno de esos frikis que cuentan toda su vida en el internet, no?.
“No, claro que no”.
Porque nada me jodería más que enterarme que hablas de mí a mis espaldas.
“Mujer, qué cosas tienes”.
Es que hay gentuza que hasta cuenta sus polvos.
“Cómo me jode la gente así”.
La cagamos, Luis. No la cagamos, ¡sale! "Pues parece que refresca".
3: Cuando el amor llama a la puerta, las putas entran por la ventana.
Lo previsible: decenas de años reservando mi semilla para la mujer apropiada y ahora que al parecer la he encontrado, se me cruzan jamelgas a todas horas. Por asuntos laborales imaginarios, tengo que trabajar de tú a tú con una chavala impresionante, inteligente, graciosa, culta y que me pone el pito como una campana.
Cómo será de guapa que a pesar de tener unas tetas colosales, ¡sé de qué color tiene los ojos! Amazing. No ha pasado nada, pero lo de Heia lo veía muchísimo más complicado y salió bien. En fin, estábamos reunidos, con seis personas más, pero hablábamos como si estuviéramos solos en la habitación, contándonos todo con la mirada. Es increíble, está ahí, al alcance la mano... me siento como Superman sin su capa.
Ruegos y preguntas:
¿Se puede estar enamorado dos veces al mismo tiempo?
¿Debería entrarla (a La Otra) o mantener la estrategia del pillador pasivo?
¿Lo mío con Heia tiene futuro?
Son cuestiones que se quedan ahí, en el aire, como motas de polvo animadas por el sol.
(Continuará)

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